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A muy pocos días de hacer nuestro salto a Hong Kong, hicimos lo que en principio iba a ser una parada técnica en Melbourne. Estuvimos allí sólo un par de días y nos acabamos enamorando de la ciudad.... No es coincidencia que haya sido votada varias veces como una de las mejores ciudades del mundo para vivir.

Melbourne es la segunda ciudad con más habitantes del país después de Sydney y ha sido reconocida como la capital de la cultura de Australia. No tiene restricciones de altura en cuanto a las construcciones de edificios de la zona centro y que contrastan con la cantidad de zonas verdes que hay en la ciudad. Por eso se la conoce como la ciudad jardín, por los parques y porque fue construída pensando en dar a cada familia un cuarto de acre de casa, jardín y piscina (vamos, the australian dream).

Allí cualquier edificio tiene algo particular, y es inevitable no pararse a cada paso a darte una vuelta a un edificio que bien puede ser una centro de información turística o un museo de arte, pero parece que se han propuesto que todos los edificios de la ciudad sean originales. Y si no es el edificio, es la estatua de enfrente o la pantalla gigante en mitad de una plaza donde hay tumbonas para que la gente se eche una siesta o se vean los juegos de invierno de Vancouver.










Melbourne también es considerada la capital australiana del deporte, y ha sido sede de algunos de los eventos deportivos más importantes del país. Allí se celebraron los JJOO del 56 y cada año organiza el Open de Tenis de Australia y el Gran Premio de Australia de F1 entre otros. No es raro cruzarse por la calle con gente corriendo o, lo que más nos sorprendió, practicando remo. La ciudad está situada en la desembocadura del río Yarra, así que el remo es un deporte bastante popular. A primera hora de la tarde hay un montón de chavales, sobre todo niñas, que al salir de clase están allí con sus compis del equipo de remo preparando todo el equipo a la orilla del río para pasarse un par de horas entrenando. Lo más curioso es que cada equipo tiene su entrenador que va en bici por la orilla con su megáfono y dándoles instrucciones. Ya un poco más tarde se ve a gente un poco más mayor que ha salido de las oficinas, y de vez en cuando se echan sus competiciones y van remando como locos esprintando por el río, el entrenador claro por detrás como un loco gritando por el megáfono.











Hemos aprovechado estos días para tomárnoslo con un poco de calma antes de empezar nuestra aventura asiática, que suponemos que va a ser la más intensa de nuestro viaje. A parte de patear la ciudad como es costumbre en nosotros, nos hemos dado nuestros paseítos por el jardín botánico y nos hemos pasado nuestra mañanita en el Queen Victoria Market. Allí nos quedamos alucinados con el didgeridoo (o yidaki como comunmente lo llaman los aborígenes), que es un tubo de madera que se hace sonar al soplar y hacer vibrar los labios en el interior. Es más difícil de lo que parece, porque los buenos de verdad no paran de soplar para respirar, han aprendido a respirar mientras al mismo tiempo siguen soplando. Antes sólo lo utilizaban los aborígenes como un instrumento de conexión espiritual, pero dicen que desde que Jamiroquai lo incluyó en algunas canciones se ha vuelto bastante popular . Aquí un atrevido en un intento por hacer sonar el cacharro.


















Bueno familia, eso es todo desde el frente. Muchos besitos a todos, os echamos mucho de menos!!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau martes, 2 de marzo de 2010 5 comentarios

Decidimos ir a Cairns porque es la ciudad que tiene más cercana la barrera de coral, asi que desde allí son dos horitas en barco para poder ver los arrecifes. Antes de embarcarnos nos encontramos con un galleguinho en un bar que nos estuvo recomendando cruceros y nos dio algunos consejos sobre agencias y demás, que luego nos vino bien para decidirnos.

Nos acabamos enrolando en un barco de 3 días 2 noches, que iba a visitar cada día dos partes distintas del arrecife y nos permitíahacer 10 buceos. Como alguno sabrá yo todavía con lo del buceo no me manejo, lo de bajar a 15 metros bajo el agua todavía me daba canguele, y encima sabiendo que ahí sí que hay tiburones pues no mejoraba mucho el panorama. Aplicando la frase que tantas veces nos ha sacado de dudas,..... ¿te hAs recorrido medio mundo (literalmente) y no vas a bucear en la gran barrera de coral???, pues al final había que probarlo aunque sólo fuera una vez.

Total, que en estado de canguele total nos subimos a nuestro crucerillo que se movía que daba gusto. Ese día teníamos programados dos buceos por el día y uno por la noche, pero no nos dejaban empezar hasta después de la comida así que aprovechamos para hacer primero un poco de snorkel e ir conociendo el terreno. Ya sólo el snorkel allí es espectacular, porque al estar el coral tan lejos de la costa no está casi dañado, aunque se nota que ha sufrido el desgaste de la visita de turistas. Aun así, es espectacular, la cantidad de corales de todos los tipos y colores que uno se pueda imaginar están allí, con una cantidad de peces de todos los tamaños que pierdes la noción del tiempo. Además el agua estaba calentita, asi que uno se puede pasar allí horas sin enterarse.

El barco estaba genial, teníamos que ir todo el día descalzos y la tripulación que eran todos gente de nuestra edad eran súper majos. La comida además era de lo mejor que hemos comido estos últimos meses (a excepción de Lima), yo rebañaba el plato y teníamos barra libre de café y té. Luego las habitaciones estaban genial, con edredones de plumas y todo, y desde nuestro camarote se veía el mar, así que una gozada total. El barco era el Reef encounter, por si a alguien le interesa, a nosotros nos pareció de 10.

Durante la comida, yo ya hecha una bola de nervios pensando en el buceo, conocimos a Gil y Cintia, él italiano y ella argentina, que vivía en Singapur y que venía a pasar unas minivacaciones al crucero. Como los dos tenían bastante experiencia nos fuimos los 4 a por el primer buceo, y al final estuvimos juntos los 3 días. Yo me lo pasé en grande, sobre todo en el segundo buceo. Nos montamos casi todo el barco incluída la tripulación en una lancha que nos llevó a un sitio un poco alejado del barco, y desde allí el plan era ir buceando de vuelta al barco bordeando una pared de coral increíblemente bonita. A mí me pareció de película, todavía había bastante sol así que los colores del coral eran espectaculares y se veían nemos, conchas gigantes, cangrejos, peces amarillos, azules..... de todo. Lo "malo" vino cuando nos tocó hacer la inmersión nocturna.



Nos explicaron las medidas de seguridad, que por la noche son un poco distintas a las que tenemos de día, y hay que ir con linterna porque el mar está totalmente negro. Bueno, pues a mitad de explicación dice el guía en un inglés australiano que yo le entendía la mitad de lo que decía: si véis ojos verdes ¿qué es? pues tiburones, claro. Y si véis ojos rojos, ¿qué son?, son cangrejitos. Yo en ese momento ya no escuchaba, me había quedado con lo de los tiburones. Sigue el guía con la explicación: si véis un tiburón, lo que tenéis que hacer con la linterna es &&&Wehweuf3fu. Y nosotros cuatro: ¿qué?. Claro claro, porque si el tiburón ve la luz de la linterna lo que va a hacer es @@@jdb???***. Y yo: ¿pero qué ha dicho, qué ha dichoooo que va a hacer el tiburón?????!!!!!! por dios, que alguien me diga qué hay que hacer con la luz, ¿la apago o la enciendo????? Y los demás: no sé, yo tampoco le he entendido. Pues vamos buenos, pensé yo, a ver si se anima la gente a hacer este buceo y así cuantos más vayamos menos posibilidades de que le guste yo al tiburón. Total, que sigue el guía: y también va a haber un montón de peces bastante grandes que van a venir por todos los lados muy rápido a comer por encima de vosotros. Yo ya con el equipo puesto y pensando: ¿cómo me puedo escaquear yo de esta???




Bueno, pues con esas nos metimos de noche en el agua que estaba negra negra, y empezamos a quitarle aire al chaleco para empezar a bajar, y se me ocurre mirar hacia arriba y veo un tiburón, pppppppppppffffffffff pa qué me meto yo en estos tinglaos. No se veía nada, sólo a lo que apuntas con la linterna, y había unos bacalaos gigantes negros que venían por todos lados. Era lo que nos había dicho el guía, pero eran tan grandes que yo al principio pensaba que eran tiburones, y claro, había un montón y algunos pasaban cerca. Hasta que a mitad de buceo me di cuenta de que eran bacalaos, y lo que hacían era intentar comerse los peces que alumbrábamos con la linterna. Pero el tiburón que vi al principio lo vio también Gil, que conste. Luego ya duchados y con una cervecita, nos subimos a cubierta a ver las estrellas. Como el barco tenía luces se veían algunos peces alrededor cazando, incluyendo unos tiburones que iban por la superficie con la aleta por fuera y recorrían 10 metros en menos de un segundo, y medirían unos dos metros. Menos mal que no vimos eso al meternos en el agua porque yo me hubiera salido a pesar del bochorno.

El resto de los días hacíamos 4 buceos al día incluyendo el nocturno, pero la diferencia es que sí que vimos tiburones durante el día. Son white tip, o sea que tienen una mancha blanca en la aleta y algunos bastante grandecitos. Te quedas paralizado cuando los ves, pero al final nos hemos relajado bastante cuando nos hemos cruzado alguno porque no hacen nada. Pasan de los humanos. Las inmersiones las hemos siempre solos, íbamos los 4 sin guía, y te da libertad para ir por donde quieras y pararte para sacar fotos o lo que te apetezca. Nos hemos hecho ya unos expertos, hemos hecho 10 buceos y nos lo hemos pasado en grande.


La última noche hicimos el otro buceo nocturno y este ya fue otra cosa, nos pedimos que nos acompañara un guía y fue mucho más relajado. Además yoy a sabía lo que hacer con la linterna en caso de que venga un tiburón, que es enchufarte bien para que vea que eres grande y no se acerque. Asi que yo me pasé cada medio minuto enchufándome con la luz, por si acaso. Una de las cosas más espectaculares por la noche es que si apagas la linterna y agitas el agua muy fuerte, hay bichos minúsculos que son fosforescentes y brillan. Asi que ahí estás tú, rodeado de bacalaos gigantes y algún tiburón, en la negrura del mar y a 10 metros de la superficie, jugando con las lucecitas, una pasada.

Como véis, seguimos vivos y hemos sobrevivido a los tiburones australianos y al pánico al buceo, todo un triunfo de los Garriga-Rodríguez.
Eso es todo por hoy, esperamos que en Madrid todo vaya bien y que pronto os llegue el buen tiempo. Alguno estará contando los días para semana santa, nosotros estaremos en Thailandia así que si alguien se apunta ya sabe que nos tiene que traer algo de choricito y jamón.
Un besooooooooooooooooooooooo

Paula y Jaime

PD: Aquí van las fotos del camarote a petición de Bakugan (o sea, mi tía Cris que parece que se le ha cambiado el nombre jejejeje)





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