Mostrando entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
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¿A quién no le apetece ir a una excursión de viñedos y recorrerlos en bicicleta mientras vas conociendo gente por el camino y se te van subiendo los colores del sol y del vino? A nosotros nos pareció muy apetecible, así que con esas nos plantamos en Mendoza, que iba a ser nuestra última parada de Argentina.

Con el cansancio y demás el primer día lo dedicamos a recorrer la city. Nos sorprendió encontrar una plaza dedicada a España y la buena relación entre España y Argentina. En el día a día cotidiano (si es que se puede decir que tenemos algo cotidiano) cuando por ejemplo damos un paseo por las ciudades, a veces se nos olvida que hay una historia común con la mayoría de los países que vamos a visitar. Nos encantó el fragmento en el que se leía: “No existe pueblo alguno de los innumerables que se alzan en los países americanos de habla española que no guarde con España una gran afinidad espiritual…” . Por cierto, yo ese día me comí una paella así que tengo prohibido lo de “no sabes lo que pagaría ahora por una paella con su marisquito, sus gambitas…. arrrrrrgghhhh”. Prometemos que en cuanto podamos abriremos nuestro post culinario, aunque por el momento la verdad es que tampoco hemos comido nada tan exótico como para mencionarlo.

La ciudad en sí no llama mucho la atención, pero cuando salimos a una zona un poco despejada de los edificios que nos tapaban la vista, nos dimos cuenta de que está situada en una zona espectacular. Es increíble estar en la ciudad y darte la vuelta para ver la cordillera de los Andes que es un paisaje que impresiona.

Tras nuestro descanso por la ciudad, ya estábamos preparados para nuestro día de bicicleta y vino (del bueno). Cogimos un bus que nos llevó a la zona de los viñedos y allí nos alquilamos unas bicis para empezar nuestro recorrido con un calor del infierno. Allí lo del carril-bici allí no existe, más bien un camino de cabras, pero en su mayoría rodeado por árboles y hectáreas de viñedos que te hacían olvidar el traqueteo. Además es divertido porque todos los que se apuntan a esa excursión son mochileros y en su mayoría guiris, que no sabes si van con 1 ó 10 copas de vino de más, y cada uno con su mapita de las bodegas. Nosotros visitamos 3 bodegas, la primera parada fue en bodegas “La Rural”. Nuestra guía, Paula, nos explicó cómo se producía el vino desde el S.XVI hasta hoy y nos contó los distintos procesos de fermentación que hacen que un vino sea Premium o de Tetrabrick. Para terminar, degustación de un vino tinto que estaba muy bueno pero que ya no me acuerdo de qué tipo de uva era =;-0

Nos pusimos otra vez al trote y llegamos a la bodega de la familia Di Tomasso, que era un viñedo más bien pequeñito con mesitas para comer hechas de barricas de vino y de fondo una música relax que te daban ganas de estar allí todo el día, me recordó a la peli “Un buen año”. Comenzamos nuestra visita y coincidimos con una chica francesa que se llamaba Celine y viajaba sola. Como suele ocurrir, cuando tienes oportunidad de hablar con otro mochilero te enfrascas en horas de conversación acerca del viaje, de tu ruta, de consejos sobre ciudades que visitar y qué hacer…. Celine había estado ya 10 meses por Sudamérica y pensaba alargar un poco más su viaje para visitar otro continente que todavía estaba decidiendo. Le contamos nuestro viaje y nos soltó que 50.000 personas AL AÑO se dan la vuelta al mundo, TOMA YA!!!!!!!

En esta bodega nos pimplamos 3 copitas de vino, todas muy ricas, más un par en la comida. Con ese estado ya un poco lamentable volvimos a coger las bicis y con un calor de justicia a las 4 de la tarde llegamos a nuestra última bodega que era la más industrializada y la que mayor cantidad de vino producía en la zona, Trapiche. En esta bodega al igual que ocurrió con las de la zona, durante el S.XIX llegaron muchos inmigrantes a trabajar en los viñedos, sobre todo italianos y algunos españoles que traían consigo algunas técnicas nuevas de cultivo y colecta. Lo que diferenció a esta bodega es que se construyó su propia estación de tren para agilizar el transporte de sus productos, y ahora las antiguas vías del tren las tienen como una reliquia que enseñan a los turistas. Esta bodega nos gustó bastante porque la guía nos contó un poco los pasos en la degustación del vino y al ser ya la tercera bodega pudimos distinguir un poco más los olores de cada copa que nos sirvieron, que nos parece algo realmente difícil.

Nos gustó mucho nuestra incursión en el mundo del vino y todo el proceso que conlleva desde la plantación de la cepa hasta los métodos de riego y el tipo de madera que se usa para la fermentación. Nos ha parecido muy curioso…. y yo ya me empiezo a aficionar al tinto =;-)

Bueno familia, las fotos que se ven borrosas son porque Jaime ya no apuntaba muy bien con la cámara.

Un beso muy fuerteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau jueves, 10 de diciembre de 2009 2 comentarios

Tras dejar atrás el Calafate, una de las ciudades que suponía una parada segura en nuestra ruta era la de Puerto Madryn. Llegar nos costó unas veintitantas horas en bus, y resultó un poco “monótono” porque el paisaje patagónico es como una especie de desierto con arbustos pequeños y no muy verdes, así que a diferencia de otros sitios como nos sucedía en Brasil, no íbamos pegados a la ventana del bus.


Nuestra visita a Puerto Madryn era especialmente por la fauna que hay cerca de la ciudad, porque a 50 km a la redonda se pueden ver ballenas australes, orcas, leones y elefantes marinos, colonias de pingüinos, flamencos, guanacos (casi iguales que las llamas), avestruces y las maras que son muy típicas de la zona. De las maras me acuerdo porque eran una mezcla muy exótica de ratón y canguro, y parecían conejos un poco grandotes pero al ponerse de perfil eran clavaditos al canguro.

Conseguimos un precio especial con una agencia, y conseguimos un pack muy barato para ver las ballenas y bucear con los leones. El primer día nos fuimos al tour de las ballenas que sale desde una zona cercana a Puerto Madryn que se llama Puerto Pirámides, que no tiene puerto a pesar del nombre, para asegurar la preservación de la zona de tal manera que no se afecte en nada a las ballenas. Nos montaron en una zodiac gigante que fue arrastrada por un tractor para hacerla llegar al mar, y desde allí y dando tumbos nos llevaron a unos 2 km de la costa. Se oía respirar ballenas por todos lados, al principio las teníamos lejos pero se las veía perfectamente como salían a la superficie y soltaban agua por el orificio que tienen en la cabeza. Nos costó un tiempo conseguir que se nos acercara una, y cuando salió a la superficie estaba allí respirando a nuestro lado y con su cría. Las crías son gigantes y solo miden 5 metros, las ballenas adultas miden hasta 20 metros.

Como son tan grandes la verdad es que no se aprecia muy bien la longitud porque alguna vez asoman un poco la cabeza, otras veces se ve una parte del lomo, pero la verdad es que no te haces idea de lo grandes que pueden ser estos animales a no ser que tengas la potra de tu vida y las veas saltar. Luego resulta que son muy curiosos, y cada vez se nos acercaron más, tuvimos a dos crías nadando pegadas al bote durante un buen rato, y si yo hubiera estirado la mano las podría haber tocado!!!! Nos pasaron varias veces por debajo de la lancha y ahí sí que se podía ver al animal entero, y siendo crías eran gigantes.

Después del alucine, nos montamos en nuestra rutilla y nos llevó a ver a los elefantes marinos. Son como rocas, en superficie no se mueven nada más que para mover con las aletas las piedrecitas que tienen alrededor y hacerse una cama mejor. Hacen como nosotros cuando estamos en la playa y aplastamos la arena para quitarnos los hoyos y los pros como yo nos hacemos una almohada, pues los elefantes igual. El atractivo del lugar, aunque quede muy cruel decirlo, es ver a las orcas cuando van a comerse a las crías de los elefantes. Se acercan a la orilla y se meten hasta la arena quedando varadas a propósito para zamparse al elefante elegido, porque no se comen al pobre despistado que pillen por en medio, sino al que tenían ya fichado desde antes de llegar a la orilla. Tras nuestra visita a los elefantes nos fuimos a visitar una colonia de pingüinos, aunque no es la más grande lo bueno es que se ven muy de cerca. Ojo al dato: los pingüinos siempre están con la misma pareja toda su vida, y todos los años vuelven al mismo nido.

Sin duda, el capítulo estrella de Puerto Madryn fue nuestro buceo con los leones marinos. Nos enfundamos en trajes de 6 mm, y encima un peto de otros 6mm, el capuzón, los guantes y las aletas. Vamos, que parecíamos la niña del exorcista porque no nos podíamos ni mover, luego lo entendimos cuando nos metimos en el agua. Estuvimos media horita en una lancha hasta que llegamos a la colonia de leones, y había muchas hembras en la orilla junto con un macho, que se distingue básicamente porque es mucho más grande y creo que la cabeza que tiene es dos veces la de un pitbull. Eso sí, son inofensivos, pero eso no lo piensas cuando estás ahí y que además al león-pitbull le puede molestar que nades con alguna de sus 20 hembras (porque estos sí que son polígamos).

Total, que cuando ya estás a punto de meterte en el agua ya estás los leones esperándote en el agua, como si fuesen perros porque ves que tienen unas ganas increíbles de jugar contigo. Cuando estás debajo del agua se te acercan desde todos los lados, te mordisquean y se te acercan mucho por detrás porque descubrimos que al principio son un poco tímidos. Ya al rato de coger confianza, llegaba un momento en que te acosaban porque había tantos y todos querían que les acariciásemos que hay algunos momentos que te los tienes que quitar de encima, en plan de “quita pesao”. Intentaremos colgar la prueba gráfica en el youtube.

Bueno familia, seguiremos informando desde el frente

Un besoooooooooooooo

Publicado por Jaime y Pau miércoles, 9 de diciembre de 2009 2 comentarios

Salimos desde la ciudad más austral del mundo, pensando que estábamos a escasos 1.000 km de la Antártida y que teníamos una oportunidad increíble de hacer todavía más increíble nuestro viaje si pudiéramos ir al culo del mundo. Dejamos para otra ocasión (pero no para otra vida) lo de apuntarnos a una expedición por el Polo Sur, asi que ya empezamos a tener una lista de sitios a los que nos encantaría ir en nuestra segunda vuelta al mundo.

Dejando atrás nuestra ciudad nevada nos fuimos hacia el Calafate, y aunque estamos ya curtiditos de viajes de veintipico horas en bus esta vez nos dimos el lujo y nos cogimos un avión. Aunque no vivimos nada mal, ahora hay algunas cosas que parecen lujos cuando antes nos parecían de lo más normal, como ir a un hotel en vez de ir al hostal, o tener un baño para tí solo en vez de compartirlo con el resto de vecinos, o tener una lavadora a mano para no ir cargando un mes con una bolsa de ropa sucia que puede considerarse arma letal (si nos roban la mochila nos consuela saber que se quedan con toda nuestra ropa pero la van a tener que lavar y el shock del olorcillo reconcentrado no se lo quita nadie). Es una suerte darse cuenta de lo mal acostumbrados que estábamos en Madrid, y seguramente cuando nos vayamos un fin de semana de escapada a Toledo no iremos a un hostal compartiendo habitación y con el baño al final del pasillo, pero creo que sí nos quitaremos de algunos caprichos innecesarios y los que nos demos los sabremos disfrutar un poco más.

Tras la reflexión filosófica -profunda y volviendo al Calafate, había bastantes opciones de excursiones que hacer por allí , la gran mayoría están orientadas al Perito Moreno y debo decir que todas bastante caras. Nosotros para empezar ya estábamos con la carne de gallina (carne de pollo, como dice Jaime), sólo de pensar que íbamos a visitar el Perito, asi que nos valía con ver el glaciar desde la barandilla. El trayectito duró bastante, creo que estuvimos metidos en la furgo unas 3 horas para llegar, porque había que desviarse un poco de la ruta normal para ir a recoger a unos chicos al hotel y para hacer una paradita en un kiosco patagónico con animales y todo. Aquí véis a Jaime en un ataque de ternura con la oveja.
Seguimos avanzando y estábamos todos los del bus súper emocionados esperando ver el glaciar, cuando al doblar una curva aparece el Perito y todo el bus con la boca abierta. Aunque uno se intente imaginar cómo puede ser de grande y haya visto fotos.... no se parece a la realidad, es inmensamente grande, de colores que van del blanco puro al azul más intenso y todo con un frío que te corta la cara. El Perito está rodeado de montañas nevadas y bosques, todo naturaleza virgen que parece estar en silencio hasta que si uno pone bien la oreja oye el hielo resquebrajarse constantemente. ESPECTACULAR.

Nos gustó tanto que nos acabamos montando en la excursión de barco, que te lleva durante una hora a ver una de las paredes del glaciar. No parece tan grande hasta que te montas en el barco, y te das cuenta de lo alto que es. En sus puntos más altos alcanza los 60 metros, imagínate..... y conseguimos ver una pequeña ruptura desde cubierta que es imponente por el estruendo que hace parece que llena todo el parque. Con el barquito pudimos ver más de cerca la pared Norte del Glaciar y se veía todavía más azul, eso es porque según lo compacto que esté el hielo absorbe la luz de manera diferente y cuanto más compacto más azul (por eso la nieve se ve más blanca).

Nos alegró saber que el Perito crece cada año, porque con todo lo que se habla del cambio climático yo ya daba por sentado que era una de las maravillas naturales que con el tiempo desaparecería, pero por suerte estará allí mucho tiempo. Otra curiosidad es que no es el glaciar más grande, sino que muy cerquita en ese mismo parque nacional hay otro glaciar que se llama el Viedma que es cuatro veces más grande que el Perito, se puede visitar pagando otra módica tarifa. Nosotros tenemos que aprender a gestionar eso del Once in a Life time, porque si nos apuntáramos a todo lo que se puede hacer en cada sitio que visitamos estaríamos de vuelta en Madrid para las Navidades.

Bueno familia, eso es todo por hoy. Escribimos con retraso, asi que la crónica del Perito os está llegando desde Valparaíso en Chile donde hace bastante calor y estamos pensando en ir a la playa.

Esperamos vuestras noticias y os mandamos un beso muy fuerte a todos.
PD_1: Suerte con los exámenes, enanos.

Publicado por Jaime y Pau domingo, 29 de noviembre de 2009 7 comentarios

Llegó el frío polaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!!!!!


En el avión ya vimos que las montañas que rodean la ciudad estaban nevadas, asi que nos estábamos frotando las manos de la emoción, y un poco del miedo también porque la pista de aterrizaje se las trae. Está rodeada por 3 lados por mar, y a mí no me pareció muy larga, asi que iba pensando que el avión se iba a salir por el otro extremo y al final íbamos a acabar en el mar =;-0

Hemos pasado en cuestión de horas de tener 30 graditos en Bs As a estar a cero grados en Ushuaia y con nevadas de vez en cuando. Nos hemos acabado comprando unos gorros y un par de bragas (dicho así suena fatal, es una especie de bufanda), y los abrigos que llevábamos al fondo de la mochila nos han venido requetebien. Además hemos tenido suerte, porque ver las montañas nevadas en esta época (allí es primavera) no es lo normal, y oye, ya que venimos hasta aquí nos hacía ilusión que estuviera todo blanquito.

Ushuaia está rodeada por montañas y está en una bahía, con el canal Beagle en frente que es mitad argentino mitad chileno. La ciudad es muy alargada, y la calle principal con los restaurantes y tiendas (el 90% de ropa de abrigo) es la más cercana a la bahía, y al otro lado de la calle hay otras cuantas calles paralelas que ya se empiezan a subirse por la ladera de la montaña y es donde están la mayoría de los alojamientos.

El hostal al que teníamos echado el ojo era de los que estaban arriba, así que empezamos a subir las cuestas de la muerte, pero a mitad de camino nos íbamos encontrando otros hostels y parábamos a preguntar. Al salir de uno de ellos me dice Jaime: "Mira esos dos que van ahí delante como seguro que van al hostal que queremos y nos quitan la habitación, no tendríamos que habernos parado", asi que ahí empezó una carrera que ni en los mejores momentos de Pekín Express, medio ahogados con las dos mochilas que llevábamos cada uno que pesan 20 kg y subiendo las cuestas aquellas todo lo rápido que podíamos mientras veíamos que era imposible alcanzarles..... Jaime estuvo a punto de quitarse la mochila y dejármela ahí para darse una carrera y conseguir nuestra habitación, y eso que ni siquiera sabíamos si el hostal tenía habitaciones libres o no. En fin, que al final la parejita de turno se metió en otro hostel a mitad de camino para preguntar y ahí cogimos la delantera. Llegamos nosotros primero y mientras esperábamos que nos abrieran la puerta llegaron los otros dos, y finalmente Jaime tenía razón, sólo había una habitación privada con baño que finalmente fue para nosotros, oooooooeeeeee oe oe oe!!!!!!!

Ushuaia no es muy grande y una de los cosas que hay que hacer es visitar el parque nacional de Tierra de Fuego, y se hacen rutas de trekking por varias zonas del parque para que se pueda ver el paisaje patagónico. Eso sí, no hay un solo bicho, a excepción de un par de patos porque los zorros que allí vivían se acabaron extinguiendo (no sabemos si quizás fue del frío). Nosotros escogimos una ruta relativamente corta, que fueron 8 km de senda por la zona costera del parque que es la más bonita y acabamos con el barro hasta las rodillas porque el día anterios había nevado y se habían formado barrizales.

Al día siguiente, con unas agujetas importantes, nos apuntamos a una navegación por el canal Beagle, que nos llevó en un barquito a visitar el faro que sale en todas las postales de Ushuaia (y que no es el faro del fin del mundo aunque mucha gente lo confunda), una colonia de aves que son los cormoranes roqueros, y también una colonia de leones y lobos marinos. Yo tengo que reconocer que lo pasé un poco mal, porque me mareé bastante y cuando ya más o menos se me había pasado y salí a cubierta a ver a los leones marinos... puuuuuuuuf, menos mal que no había desayunado porque olía a pescado descompuesto intenso, y con unas vistas espectaculares de las montañas nevadas yo estaba de todos los colores agarrada a la barandilla pasándolo fatal.

Bueno, a aparte de lo de los leones marinos, el barco estuvo fenomenal porque íbamos con Carla, la guía, que nos contaba un montón de cosas interesantes sobre la ciudad, la geografía del sitio, las costumbres de los pájaros que nos enseñaron.... Por ejemplo nos enseñó en un mapa cómo se ve perfectamente que la cordillera de los Andes forma casi una línea recta separando Argentina y Chile, hasta que muy al sur la cordillera cambia de dirección y empieza a curvarse dirigiéndose hacia el Este. Ushuaia queda en el lado de fuera de la cordillera, al igual que Chile, y por eso Ushuaia no se parece nada al paisaje patagónico del resto de Argentina, sino que es muy similar al de Chile. Aprovechando el tirón le preguntamos sobre la gente de la ciudad y cómo llevan allí el invierno, y nos comentó que en Ushuaia hay muy poca gente que viva allí durante toda su vida, porque del frío no aguantan, están a unos 1.000 km de la Antártica y cuando llegan vientos desde el Sur.... hay que abrigarse porque vienen directamente del Polo (te cagas).

Por cierto, aquí todo es patagónico. Tenemos cordero patagónico, el paisaje es patagónico, el clima es patagónico... pero llega un punto que hasta el desayuno es patagónico y cuando llegamos todo expectantes y nos encontramos con unas tostadas con mantequilla pues nos decepcionó un poco lo del calificativo patagónico, ya no sabemos si nos vamos a lanzar a probar el famoso cordero (patagónico).

Bueno familia, eso es todo desde el frente. Cómo véis estamos pasando tanto o más frío que en los duros inviernos de Madrid (y de Zaragoza también).

PD: Dani, cómo fueron esas coles de Bruselas????

Publicado por Jaime y Pau martes, 17 de noviembre de 2009 6 comentarios

Desde Buenos Aires nos pillaba bastante a mano ir a Uruguay y no desaprovechamos la oportunidad, aunque por poco tiempo. Nos sorprendió que desde Bs As había autobuses incluso hasta Lima, pero para ir a Montevideo no había muchas opciones. Nos acabamos decidiendo por comprar un ticket combinado ferry + bus que nos llevaba a Colonia primero y luego a Montevideo, como siempre, viajando por la noche.

No podemos decir otra cosa mas que nos encantó la ciudad, es más pequeña que Bs As, con un ritmo más pausado y la gente más relajada, aunque nos parece imposible distinguir el acento. Además nos hizo buenísimo y pasamos todo el día con sol paseando por las calles. Nosotros estábamos alojados muy cerquita de una de las calles principales que, casualmente, también se llamaba 25 de Mayo. Al final de esa calle se llega a la zona de restaurantes, terracitas con sus cervezas por las calles empedradas, asi que casi sin haber dormido íbamos la mar de felices paseando por allí y llegamos al puerto.

El puerto de Montevideo está en el Río de Plata y es una de las rutas mercantiles más importantes para las cargas del MERCOSUR. Por allí paseando casualmente llegamos al mercado del puerto, que es precioso con sus vigas de madera en el techo y está lleno todo de restaurantes con carnes a la parrilla, que ya solo con el olor se te hace la boca agua. Nos dejamos engatusar por un camarero, que tras invitarnos a una copita de Medio y Medio (Medio de Vino y Medio de Champagne) consiguió sentarnos a la mesa y nos pegamos un homenaje por supuesto con nuestra botella de la nueva bebida que habíamos descubierto.
Ya antes en Argentina nos habíamos fijado que alguno que otro iba bebiendo mate por la calle, pero allí en Uruguay es casi como una religión. En todas las tiendas, tenderetes, kioscos... se vende el kit del mate, y en la calle todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es todo el mundo, va con su termo lleno de agua y bebiéndose su mate. Se prepara con agua hirviendo y la hierba de mate, y la mezcla se echa en un cuenco (que también se llama mate si no me equivoco) y se bebe con una pajita que se llama bombilla. No lo hemos probado pero debe ser algo ácido y con efectos estimulantes como el café.
Ese día no hicimos mucho más por la paliza del viaje asi que después de darnos una vuelta por el paseo marítimo nos fuimos a la piltra, porque al día siguiente nos tocaba visita a Punta del Este. Es una ciudad de playa famosa por los balnearios y donde se retira la jet set internacional. Como es muy plana nos alquilamos unas bicis, yo con cestita y todo, y nos recorrimos toda la zona del puerto y las playas. En el puerto hay bastantes tenderetes vendiendo pescado y las típicas gaviotas que están a ver que les cae, y yo no me di cuenta hasta que Jaime me avisó, también había dos leones marinos cazando. Debían medir dos metros cada uno por lo menos, y debían haber venido de una isla que queda cerca del puerto que se llama lobera, y en ese momento nos dimos cuenta del porqué del nombre.
Tras un día soleado a lo verano azul, volvíamos a Montevideo y esa misma noche nos cogíamos el ferry a Bs As, porque al día siguiente teníamos vuelo desde Bs As a Ushuaia. El viajecito nocturno fue bastante pesado porque hubo retrasos, casi no pudimos dormir y nos acabamos metiendo en un hostal al llegar solo para pasar el día y poder dormir algo más, porque por la noche teníamos que viajar hacia el Fin del Mundo.
Esperamos que todo vaya bien y que os estén gustando las fotos. Por cierto, Jaime se ha estrenado en el blog =;-)
Un beso a todoooooooooooooooooos

Publicado por Jaime y Pau 2 comentarios


Nos despedimos de Iguazú y cogimos un autobús rumbo Buenos Aires, esta vez nos reservamos unos asientos casi-cama porque el viajecito era por la noche y había que ir por lo menos cómodos. Como siempre nos pasa algo, a mitad de camino se subió el ganador record guiness de los ronquidos que nos despertó varias veces a todo el autobús. Ahora nos hace gracia, pero vaya viajecito......

Ya en Buenos Aires y con unas ojeras hasta el suelo nos buscamos un hostalillo bastante céntrico, y tras la siestecita de rigor nos fuimos a dar un paseo. La verdad es que la ciudad nos ha recordado mucho a Madrid, sobre todo una de las principales que es la del 9-Julio que es la versión argentina de la castellana. La diferencia es que es una de las calles más anchas del mundo, con 7 carriles para cada uno de los sentidos.... era imposible cruzar la calle de una sola vez!!!!! En mitad de esta calle está el Obelisco que os sonará de alguna peli argentina (sale en Martín H), y todas las calles que estaban alrededor era la zona típica turística para visitar, con lo cual el Obelisco a mí me servían bastante bien de referencia. Había calles peatonales plagadas de restaurantes y tiendas, que parecía una mezcla entre Nueva York y Preciados, o la zona de teatros en la calle Corrientes que es el Broadway argentino. Por eso Buenos Aires no nos ha impresionado tanto, nos ha resultado familiar que está bastante bien porque hemos estado muy a gusto.

Perpendicular a la 9 de Julio estaba la calle del 25 de Mayo donde está la casa rosada que, ya que he empezado con películas, es donde Madonna cantó Don´t cry for me Argentina en Evita. La casa está delante de la playa de mayo, y el día que la fuimos a visitar nos encontramos con una marabunta porque justo en la plaza estaban celebrando el día del orgullo gay =;-)

Uno de los días decidimos ir al barrio de San Telmo, que es uno de los más antiguos de la ciudad y es famoso porque tiene muchos artistas y músicos. En el barrio pudimos visitar un mercado de antigüedades y a la salida nos encontramos con que en la plaza de San Telmo, por ser domingo había feria y además como debía ser el aniversario porque todos los propietarios de los puestos iban disfrazados.

Para terminar el día, y como era visita obligada, fuimos a la Bombonera. Nos recomendaron ir en autobús desde San Telmo porque para llegar hay que atravesar el barrio de Boca que no debe ser muy seguro. El autobús nos dejó en el comienzo de "El caminito", que es una de las calles más bonitas de Boca y la más visitada por los turistas. La calle está llena de casas hechas en chapa y madera y pintadas de todos los colores posibles, llenas de restaurantes, espectáculos de tango y tiendas de artesanía y souvenirs. Muy cerca de la calle está la Bombonera, el estadio del Boca Juniors (también fuimos a ver el del River), la mayoría ya lo sabía pero seguro que mi madre y mi tía tenían la misma idea que yo. Eso sí, estuvimos a puntito de comprar unas entradas para ese día y nos hicimos unas fotos con un Maradonna gigante. Acabamos comiendo en el restaurante de al lado, y nos pedimos el mejor bife del mundo.

Por cierto, antes de que se me olvide, aquí llegamos concienzados de que no se podía decir "coger" si no queríamos pasar vergüenza. Es muy difícil no decirlo porque en España lo utilizamos para bastantes cosas y además no nos salían sinónimos, si no, haced la prueba. En una conversación de lo más normal podríamos coger unas 4 o 5 veces: Perdona, ¿qué autobús tengo que coger para ir a la estación? ¿y dónde se coge exactamente? ¿Dónde dices que se coge? Ahhhh, que el guía nos recoge en el hotel (halaaaaaaaaaaaaa!!). Tuvimos suerte, porque deben estar muy acostumbrados a que los españoles nos follemos y refollemos al autobús (con perdón). Nos equivocamos tooooooodas las veces y no nos decían nada, pero se oía a uno de nosotros descojonándose por lo bajini.
Tras dos días en Bs As, teníamos reservado un ferry para hacer una visita relámpago a Montevideo y volver de nuevo a Bs As para coger el avión que teníamos reservado hacia Ushuaia. En palabras de un argentino que conocimos allí, Ushuaia es el Edén y estar encima del Perito Moreno es casi como estar con Dios...... asi que empezamos nuestra siguiente etapa del viaje con más ilusión todavía.
Un beso a todoooooooooos

Publicado por Jaime y Pau 3 comentarios