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Habíamos organizado los tres primeros meses del pornotrip para conseguir pasar las navidades en Lima, y al final después de tantas prisas nos acabaron sobrando un par de días en Cuzco. Resulta que una de las parejas que había estado con nosotros en el París-Dakar boliviano también pasaba allí sus últimos días antes de acabar su viaje y volverse a Irlanda, así que estuvimos con ellos unos días de relax, de cenitas varias y largas sobremesas acompañadas de sus buenas cervezas cusqueñas. Nos dió un poco de pena que ellos ya hubieran acabado su viaje, pero ya era la tercera vuelta al mundo que se hacían, que ya está bien, asi que a nosotros se nos hacía la boca agua pensando que nos quedaban por delante todavía 8 mesecitos de viaje.

Conseguimos llegar a Lima tras una nochecita de rigor en el autobús, y quedamos con Paul y Débora. Nada más llegar nos llevaron a casa de Deb a una barbacoa espectacular porque era su cumple y allí estaba toda su familia celebrando, incluído Rocky, el perro, que es alguien muy importante de la familia y con quien yo no hice muy buenas migas. Padres, hermanos, sobrinos, tíos, amigos.... , todo el clan Espinoza-Carvajal al completo, y nosotros dos, que veníamos escuchimizados según nos dijeron, nos dimos a la buena comida (primera toma de contacto con el picante peruano), y también a la buena bebida. Estábamos un poco cansados del viaje, pero oye, por una vez que nos encontramos con unos amigos en el viaje..... nos fuimos a rematar al centro de Lima al hotel Bolivar a tomar unos piscos, porque EL PISCO ES DEL PERÚ!!!!! Un pisco allí, y estás entonado ya para el resto de la noche, jeje. Mirad qué caras de felicidad los cuatro!!!! Acabamos esa noche en una plazoleta cerca del centro donde había carritos de comida y creo que no conocía nada de lo que allí se vendía, había camotillo, ranfañote, champús..... y allí empecé mi viaje gastronómico peruano, que se merece un capítulo a parte.

Al día siguiente Paul y Deb nos tenían preparado un día tranquilillo por el Callao, una zona bastante cuca de Lima, la pena fue que no pudimos entrar en el museo del ejército pero nos pegamos una comilona en uno de los mejores restaurantes que se conocía la parejita, segunda toma de contacto con el picante peruano y casi muero en el intento ;-)



Al día siguiente cogimos el coche temprano, hicimos el petate y nos fuimos a recorrer la costa sur del Perú con Manu Chao de fondo (la discografía entera) e hicimos la primera parada en la Reserva Nacional de Paracas que es uno de los mejores sitios para ver la vida animal de Perú. Allí te suben a una barquita y a unos cuantos km de la costa hay unas rocas donde se pueden ver leones marinos e infinidad de pájaros. Además es un punto arqueológico muy importante porque tiene unas líneas parecidas a las de Nazca que forman el famoso candelabro.

De allí nos fuimos a Ica a meternos un poco de adrenalina en el cuerpo. Nos montamos en unos buggies que nos llevaron por las dunas del desierto de Ica a hacer un poco el cabra, y a cada rato nos paraban para coger aire y que nos tiráramos en una tabla de snow por las cuestas. Aquí cada cual se busca la vida, o te intentas tirar con estilo a lo snowboard o si no tienes ni idea, que era lo que nos pasaba a la mayoría, te tumbas en la tabla y cierras la boca para no tragar toda la arena del desierto y te vas frenando con los pies. Jaime fué el único que se tiró con estilo y el resto preferimos la modalidad ¨culebrilla del desierto¨, pero Jaimitos se equivocó y se tiró con la única chupa que lleva en la mochila, asi que de vez en cuando le cae arena de los bolsillos de aquel día jeje.

Acabamos la noche en el pueblo de Nazca y a la mañana siguiente nos fuimos a ver las famosas líneas, hay unas 18 figuras distintas. La pena es que la mayoría sólo se pueden ver bien desde el aire y había que alquilar un helicóptero, un poco caro, asi que nos subimos a las torretas que hay a los lados de la carretera y desde allí se podían ver la figura del cocodrilo y la del árbol. Suficiente.... cogimos el coche y con Manu Chao a toda pastilla fuimos a las bodegas de Tacama, para hacer una cata (que le hemos cogido gustillo a esto del vino) y coger provisiones para esa noche, que era Nochebuena!!!!! En Perú se celebra la Nochebuena y la Navidad todo en uno, se cena el día 24 bastante tarde, y cuando dan las 12 se oyen los petardos de los vecinos celebrando la Navidad (lo mismo que hacemos nosotros en Nochevieja), así que al día siguiente no hay comida familiar. Jaime hizo de pinche de Paul y le estuvo ayudando a preparar los piscos con la famosa receta de Paul, 3-2-1. 3 de Pisco, 2 de Goma y 1 de jugo de lima, para hombres, asi que el 2-2-1 nos acabó resultando mejor.

Qué comimos en Lima:

  • Con Paul y Débora de guías particulares nos hemos animado a probar más platos de la cocina local que en cualquier otro sitio. Lo típico y que a mí me encantó a pesar de que el pescado no es mi fuerte, fué el ceviche. Es un pescado crudo, cortado como el sashimi, y que lleva jugo de lima donde se macera unas horas para que coja el gustillo y lleva cebolla. Se acompaña de cancha, que es como kikos gigantes pasados por la sartén. Si los kikos enganchan, estos ya es de no parar.

  • Hay variaciones del ceviche, y yo me enganché en particular a la de los ¨tiraditos¨, que es como el ceviche pero sin cebolla y lleva una crema de ajíes.

  • Otro plato que probamos allí fue el tacu_tacu, que es una pasta de arroz y judías pasada por la sartén que está de morirse. A la vista el plato no dice mucho y casi parece que es de un restaurante chino, pero entre el nombre y lo bueno que estaba no creo que me olvide de esta receta.
  • Anticuchos: son brochetas de carne, y si nadie te dice que el más típico allí es el anticucho de corazón, te pides uno y te relames. Buenísimo, sabe a carne normal, que nadie se piense en las típicas mollejas de carnicería porque no tiene nada que ver.
  • Picantes que nos han tumbado por el camino: hay tres tipos de picante, y cada cual pica más. El ají limo, que es como amarillento y pica un poquito. Paul y Deb dicen que no lo notan..... Luego está el ají amarillo, que es medio medio, y luego está el rocoto, que es el que pica más y que lo probé en casa de Débora y casi me muero. Su padre se lo toma tal cual, le echa un poco de arroz para echarle algo y le da vidilla, pero vamos, que no le pica.
Qué nos gusta hacer en Lima
  • Dada la temporada del año, navidades, una de nuestras actividades favoritas era ir a una calle en el barrio de Miraflores a ver las luces de Navidad que habían puesto en las casas, porque es famoso que en esa calle la iluminación es cada año mejor. En los patios de las casas hay renos, papás noeles a tamaño natural, duendes, más renos..... increíble.
  • Ir a Polvos Azules, jajaja. Mejor que ir a los Ross y a los Marshalls, es un centro comercial con calles y calles y calles y calles, con copias de ropa de marca, de zapatos, de videojuegos, tecnología varia, relojes..... Allí renovamos nuestro armario, porque el algodón del Perú es el mejor del mundo, de hecho las marcas como Ralph Lauren fabrican allí los polos y luego los exportan. También nos agenciamos una cámara de fotos y una funda subacuática, asi que tuvimos nuestros reyes magos peruanos particulares. Nos acordamos mucho de Alicia y Sergio, lo hubieran gozado allí!!!
Hay ciudades que no estamos seguros de que volvamos alguna vez a visitarlas, pero no es el caso de Lima. Volveremos seguro, nos ha encantado la ciudad y desde aquí le queremos dar mil gracias a Paul, Débora y toda su familia, que nos han hecho sentir en casa desde el primer momento y se agradece mucho después de llevar cuatro meses sin ver a nuestras familys.
Bueno pareja, un beso muy fuerte a los dos y gracias por todo!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau viernes, 12 de febrero de 2010 5 comentarios

Hola corazones!!!!



Seguimos abonados al snorkel y hemos batido récords. El otro día fuimos a Electric Beach y vimos un par de tortugas, una raya y un tiburón de 2 metros, casi nada!!!!! Según lo vimos nos hicimos los 20 metros lisos a nado en menos de 30 segundos, y además íbamos todo el rato mirando hacia el lado por el que habíamos visto al animalito por si se nos volvía a acercar. Llegamos a la orilla medio ahogados y con un subidón de adrenalina que enseguida se lo contamos entre la emoción y el susto a dos que se estaban preparando para entrar al agua, y no les faltó tiempo para meterse corriendo al agua a ver si conseguían ver ellos también al tiburonaco. Pasamos de pensar que éramos los más guays de la playa a que somos unos caguetas, pero oye, para ser nuestro primer tiburón lo normal es salir por patas, no?



Me imagino que habréis visto las noticias de la gente que está atrapada en Aguas Calientes, que es el pueblo de tránsito que conecta con el Machu Picchu. Anda que nos llega a pillar allí…..



Nosotros estuvimos unos días en Cuzco antes de ir al Machu Picchu y, como dice Jaime, ha sido "la sorpresa de la temporada". Nos encantó la ciudad. Ha sido uno de esos sitios que no sabíamos muy bien qué tenía para visitar no cómo era y nos impresionó. La ciudad es preciosa, con las calles empedradas y callejuelas estrechitas con tiendas repletas de los típicos souvenirs para los gringos, su plaza del pueblo con jardines y un par de iglesias increíbles porque la decoración tiene adornos incas y es totalmente distinta a cualquier cosa que hayamos visto. Además estuvimos en un hotel bastante bueno y la comida en Cuzco me encantó porque en Perú en general se pone aguacate a cualquier plato que se pueda, de hecho hay ensaladas sólo de aguacate (allí se llama "palta"), así que básicamente mis comidas y mis cenas eran una ensaladita de "palta a la reina" y tan feliz. Me quedé con las ganas de probar el ceviche, que en el mercado del pueblo había puestos que sólo vendían ceviche y la gente estaba allí apelotonada poniéndose hasta las orejas, pero al final nos daba un poco de canguele lo de comer pescado crudo sin tener mucha idea así que esperamos hasta llegar a Lima.


Para ir al Machu Picchu nos apuntamos a una excursión que nos llevaba por varios templos incas y nos dejaba en Aguas Calientes. Mucha gente hace esto para que al día siguiente puedan estar de los primeros en el templo. Total, que a las 5 de la mañana ya estábamos en el bus subiendo al Machu y llegamos con una niebla densa que nos desanimó un poco, porque subir hasta allí una vez en la vida y no ver nada…... Pero a mí me encantó que estuviera la neblina, porque íbamos con el guía que nos iba explicando todos los significados de las construcciones, cómo leían las estrellas y esas cosillas que si va uno solo no se entera que había un ambientillo de “mágico” en la excursión que se hizo súper interesante. Al final tuvimos suerte y acabó aclarando, lo cual nos venía de perlas para visitar el Wainapichu, que es


la montaña que hay enfrente del Machu Pichu, y solo las primeras 500 personas que lleguen pueden visitarlo. Es la única forma de ver que el Machu Picchu tiene forma de halcón, pero es una paliza considerable. Es una montaña con escaleras de piedra en zig zag y hay tramos en los que vas prácticamente a gachas en las escaleritas, porque los escalones a veces miden un metro. Eso sin contar que en todo momento hay que ir pegado a la pared y agarrado a las cuerdas que hay clavadas en la pared porque al otro lado hay un precipicio que da vértigo hasta al hombre araña. Yo a mitad de camino me rajé porque tanta caipirinha me ha dejado en muy mala forma, y resultó que la parejita de españoles que conocimos allí y que nos sacaban 30 años nos pasaba sin despeinarse, qué bajón.



Bueno familia, un beso muy fuerte a todos, que aunque estemos en la playita os hechamos mucho de menos a todos,



Un besoooooooooooooooooooooooooooooooooo

Publicado por Jaime y Pau sábado, 30 de enero de 2010 1 comentarios

Muy buenas familia,


Aquí estamos, en hawaii ,recordando momentos de Perú. Por cierto, hoy hemos buceado con tortugas y peces globo, pero a ver si adelanto con el blog y os ponemos las fotillos y véis la vida tan dura que llevamos.

Aunque tenemos 365 días de puro disfrute y sin obligaciones, no nos queda mucho tiempo para escribir en el blog, la verdad es que ha descendido puestos en la escala de prioridades y las veces que nos sentamos delante del ordenador es para organizar las necesidades básicas del viaje. Que si planificar el día siguiente, o buscar un hotel para dormir la próxima semana, o alquilar un coche por internet tras 3 horas de previa búsqueda para encontrar la mejor oferta posible, o hacer cuentas del dinero gastado que creo que para los dos es la peor parte, jeje. También a uno le apetece tirarse en la cama a ver un ratillo de tele (ahora vamos a hoteles), y no nos gusta escribir en el blog como si fueran los deberes del cole sino cuando realmente sentimos que nos viene el "momento literario" (cuando me viene a mí, porque todavía no he conseguido que Jaimito se anime a escribir). De todas maneras nos hemos comprometido a dar señales de vida más a menudo para que no penséis que se nos ha comido un tiburón.

Si la vida marina de Hawaii es imprensionante, la historia y las tradiciones que pudimos conocer en Puno merecen un capítulo a parte. Las mujeres visten con los trajes tradicionales y a mí me fascinaban, pero no les gusta mucho que se fijen en ellas así que no me quedaba otra que hacerles fotos de estranjis y se acabó convirtiendo en mi deporte favorito. Cada vez que veía a una le hacía a Jaime ponerse en la dirección a la mujer para que pareciese que le hacía una foto a él y zas, foto a la mamacha (se las llama así pero no estoy muy segura de que les haga mucha gracia). Es todo un arte lo de llevar el poncho ese tan colorido con nosecuantas cosas encima, porque todas parecía que iban cargadísimas, y no acabar estrangulada. Además de llevar dentro yoquesé, el poncho también servía para llevar al niño. Sólo vimos una vez cómo se ponían al niño encima, y me acordé de cuando en mi casa de enana me enseñaban a doblar las sábanas "piquito con piquito", porque para colocar al niño hay que poner "manita con piquito" y darle un meneo al bebé de aquí te espero como si fueras a ponerte un mantón de manila, y hala, ya está el niño hecho un sandwich apretujao entre la chepa y el mantón. No entiendo como no se cae, a mí se me habría escurrido en el minuto uno y no me habría enterado, pero a ellas les funciona. Creo yo que estoy más hecha para el mundo moderno y necesitaría un transporta-bebés con mil correas y enganches de seguridad y mil compartimentos distintos para llevar las llaves, los dodotis, el biberón del niño y mi café del starbucks, ah! y al niño! que se me olvidaba....

Allí no se complican con tanta tontería, de hecho hay algunas familias que viven en islas flotantes artificales hechas de bambú en el lago titikaka y no tienen una alambrada para que el niño no se caiga, como me imagino que yo pondría para evitar estar a punto del ataque cardíaco todo el día. Nosotros visitamos una de las islas de Uros, que son aproximadamente 50 y en cada isla viven entre 3 y 10 familias. Los Uros originalmente era una raza étnica diferente a los quechuas y a los aymaras, pero poco a poco se fueron mezclando entre ellos y han ido perdiendo pureza étnica aunque siguen manteniendo alguna de sus tradiciones. Las islas las construyen con la totora, una planta parecida al junco. Para que no se vayan flotando por todo el lago atan las islas a los juncos que crecen cerca de la isla, que son la valla natural que les separa del vecino. Viven a base de la pesca y de los tejidos que hacen las señoras de cada isla y que van a vender al mercado del pueblo cada ciertos días. Para ir al pueblo usan la barca típica que seguro que habréis visto en alguna peli o los documentales de la 2 que se llaman totoras, y allí nos metimos para que nos dieran un paseo entre islas.
Luego nos esperaban 3 horitas de barco por el lago Titikaka, y con tanto tiempo por delante rajamos todo lo que pudimos con nuestro guía que nos enseñó a pronunciar como se debe "Titikaka". Si se pronuncia correctamente, la palabara Titikaka significa "puma de piedra", pero si lo pronunciamos tal cual suena significa literalmente "puma de mierda, de caca", que se parece, pero no es lo mismo. Asi que para decirlo bien hay que poner voz de pijo inglés, y practicar.


Tras el viajecito acabamos llegando a Taquile, una isla que en su época formó parte del imperio inca y hoy se rige por el código moral inca "Ama suwa, ama llulla, ama qilla" (no robarás, no mentirás y no serás perezoso). Tienen un código de vestimenta que si lo conoces sabes perfectamente si el hombre que te cruzas por la calle está casado, o soltero independizado, o soltero y vive todavía con sus padres... muy práctico para ellas, no? Yo ese día en la comida probé por primera vez el té de coca, y uuuuuuuuuuuuuuuuuuf, se notaba, para volver al barco había que bajar toda la colina de la montaña por unas escaleras de piedra que tenían cada escalón de una altura diferente, y vamos, me los iba saltando. Todo un descubrimiento, Jaime me decía que era adicta porque al final me lo acababa pidiendo para desayunar y todo, jaja.

Bueno familia, que sabemos que están a puntito de dar las 9 de la mañana en España y estáis a punto de ir al currele, asi que a tomarse un cafetito y a currar.



Un beso a todoooooooooooooooooooooooooooooooos

Publicado por Jaime y Pau jueves, 21 de enero de 2010 5 comentarios

Hola familia!!!!


Qué tal por Spain???? Cómo han ido esas comilonas familiares de marisquito y jamón del bueno??? Y los regalitos???? Que imaginamos que alguno nos debe estar esperando en España hasta que volvamos, porque a nosotros nos toca por partida doble (Santa y los Reyes, no??)

Para que no se nos hiciera tan larga la espera nos hemos hecho algún auto-regalo en Polvos Azules, descubrimiento de la temporada, pero eso ya lo contaremos otro día que con las navidades, los reyes, las vegas, y tanto apostar se nos ha ido el santo al cielo y hemos dejado abandonado nuestro pequeño diario. No sé si voy a tener tan buena memoria como para acordarme de todo, porque mirando atrás me doy cuenta de que hemos estado en un montón de sitios.... casi nos esnucamos en el desierto con Paul y Débora, hemos pasado las navidades con nuestra familia adoptiva limeña, hemos dicho adiós a Sudamérica y nos hemos metido de pleno en el mundo yanki con sus drive-thru y los 8 carriles en las autopistas, hemos apostado en las vegas y hemos perdido todo, nos hemos casado disfrazados de elvis y madonna, y nos hemos abonado a los moteles correosos de carretera (de esos que salen en las pelis de miedo, yo hoy he tenido que llevar la ropa a la lavandería que está en un otra planta y he vuelto acojonadita, que al final me he echado una pequeña carrerita por el pasillo, por si acaso, jeje).

La verdad es que ahora me pongo a pensar en cómo era La Paz, y es que son dos mundos que no tienen nada que ver comparado con cualquier ciudad de los estates. Para ser honestos debo decir que no recorrimos mucho la ciudad, y que el primer día enterito lo pasamos metido en el hotel para reponer fuerzas porque el viajecito desde Uyuni a La Paz fue de traca. Salimos por la tarde en un autobús que nos llevó por un camino de cabras, asi que íbamos sin poder pegar una cabezadita, con la música del conductor a toda pastilla y las ventanas bajadas para que entrara bien el polvo del desierto, asi que yo iba con un jersey en la cabeza para poder respirar y que me amortiguara los golpes. Un desastre, y a las 3 de la mañana cambio de autobús con un frío que pela y la gente de pie en los pasillos hasta que ya cansada de ir de pie iba tumbada en el suelo, de coña.

El poco tiempo que estuvimos en la ciudad, nos dio la sensación de caótica. Había un montón de tenderetes montados en cualquier sitio, con techos de plástico improvisados que inevitablemente se convertían en galerías donde se vendía desde lejía o ropa hasta comida y la gente se apelotonaba en las mesas o incluso de pie para comer. Por cierto, allí en Bolivia el plato estrella es el pollo y cada dos metros hay una tienda tipo Kentucky Fried Chicken pero con nombres como "El pollito loco" o cosas así. Ahora que hablo de los restaurantes me acabo de acordar que allí no nos entendían cuando hablábamos español, de hecho nos sentamos a comer en la misma mesa que una señora con su nieto y nos preguntó que en qué idioma hablábamos. Yo tengo que reconocer que tampoco les entendía muchas veces, porque los acentos son tan diferentes y hablan tan bajito que yo no me entereba, pero pensaba que era yo que estaba sorda y resulta que ellos tampoco nos entendían la mayoría de las veces. De todas maneras al final nos acabamos dando cuenta que sobre todo las señoras mayores que vestían con la ropa tradicional (el sombrerito y la falda tan abultada) hablaban alguno de los idiomas nativos allí que eran el quechua o el aymara, asi que no estaba yo tan sorda.

La Paz nos trajo algunos recuerdos de Brasil con sus combis (la furgoneta de scooby-doo) por toda la ciudad y montando incluso más jaleo que el que yo recuerdo en los pueblos de Brasil. En realidad el tráfico allí era una locura, con las combis parando en cualquier sitio y taponando el tráfico, los coches saltándonos los semáforos y la gente cruzando por donde podía. Allí para nosotros lo de cruzar incluso con el semáforo en verde era prácticamente un acto de fe, así que al final lo que hacíamos era esperar a que alguno cruzara para seguirle.

La Paz fue nuestra última parada en Bolivia y desde allí nos fuimos a Puno para visitar el lago Titicaca (que ya os contaremos cómo hay que pronunciarlo) y las familias que vivían el el lago en las islas flotantes.

Buen familia, eso es todo. Esperamos que todo vaya bien por Spain y que nos hayáis echado de menos durante las navidades. Os mandamos un beso muy requetegrande

PD: Que nooooooooooo, que no nos hemos casado en Las vegas, ya podéis respirar y volver a leeros el post que seguro que no os habéis enterado de nada con el zuzto jejejeje
Un besoooooooooooooooooooooooooooo

Publicado por Jaime y Pau sábado, 16 de enero de 2010 6 comentarios

Nos costó bastante decidirnos por una determinada agencia con la que hacer nuestro París-Dakar. El problema era que el domingo, que coincidía con nuestro segundo día de expedición, eran las elecciones de Bolivia y por lo visto si un boliviano está a 100 km a la redonda está obligado a ir a votar. En otras palabras, que nos iban a dejar tirados en el refugio en mitad del desierto para ir a votar, y necesitarían dos días para viajar (el de ida y el de vuelta).

Al final conseguimos una agencia que nos juró y nos perjuró que los conductores estaban contratados y que era imposible que pasara nada, pero claro vete tú a saber. Nosotros por si acaso nos compramos 4 litros de agua y u rollo de papel higiénico....


DÍA 1:
A las 8 de la mañana nos recoge el bus y hacemos ruta por los hostales de San Pedro hasta conseguir reunir a los 12 del grupo que íbamos a pasar 24 horas juntos durante los siguientes 3 días.

Nos acercaron a la frontera boliviana, que era una casucha de ladrillo en mitad del desierto. Estaba lleno de todoterrenos con gente que entraba y salía de Chile, y el baño era un autobús oxidado asi que el que tuviera ganas tenía que darse un paseo con rollo en mano y buscar un sitio no muy correoso dentro del bus. Jaime y yo nos aguantamos las ganas y preferimos desayunar con el resto mientras nos contábamos nuestros viajes.

A partir de ahí nos separaron en 2 jeeps, y en el nuestro íbamos con Jock y Oli (los australianos de la primera excursión), Lars (un alemán que tenía su mesecito de vacaciones y le encantaba viajar) y Malla (una finlandensa que hablaba perfecto español y llevaba unos meses viajando sola por Sudamérica).

El viajecito era duro, con el 4x4 dando botes en mitad del desierto y con Manu Chao a toda pastilla, que en Bolivia le adoran y en cualquier bar suena alguna canción suya. Los paisajes eran impresionantes, ese día visitamos la laguna verde y unas termas naturales. A todos se nos había olvidado llevar puesta la ropa de baño, asi que los 12 hicimos lo que pudimos para no vernos el culo entre todos mientras nos cambiábamos. Comimos allí, y tras unas horas de viaje hicimos una parada en unos geisers, todavía más imprensionantes que los de San Pedro porque en vez de salir humo eran cráteres gigantes con burbujas de lodo que al estallar esparcían gotas hasta a 2 metros de altura. Olía fatal porque toda la zona estaba rodeada de azufre, pero el contraste del amarillo del azufre con los geisers explotando era impactante.

Por ese día las visitas habían acabado y nos fuimos al refugio de aquella noche. Había bastantes cuartos pero nos metieron en dos de 6 camas cada uno, y sin ducha para estar bien reconcentraditos =;-0 Nos lo pasamos como enanos, fuimos en manada al pueblo más cercano y nos aprovisionamos bien de cervezas bolivianas, que a esas altitudes con dos tragos estás mirando pa´cuenca. A las 8 estábamos tan reventados que nos fuimos al sobre.



DÍA 2:

A las 6:30 de la mañana ya estábamos en pie. Desayunamos y empacamos todas las mochilas en los jeep, y directos a la laguna roja. El contraste de colores era espectacular, la arena amarilla del desierto, el agua roja con reflejos azules y blancos del cielo, y miles de flamencos por allí pululando con alguna que otra llama. Nos tuvieron que sacar de allí a rastras. y tras un par de horas en el jeep llegamos al árbol de piedra. Es una visita obligada por todas las excursiones, y es que hay varias piedras que con la erosíón han ido adquiriendo formas y la del árbol es la más típica, aunque a nosotros no es lo que más nos gustó de loas visitas.

Ese día nos llevaron a un hotel de sal. Las mesas, sillas, paredes, el suelo.... todo era de sal. De nuevo un par de cervecitas, y pachanguita de cartas después de cenar, y aunque fuera hacía un frío que pelaba salimos a ver las estrellas por la noche. Espectacular, no habíamos visto nunca tan bien las estrellas, y en vez de ver la osa mayor lo que se veía era Saturno (ayudados por otros que controlaban un poco de constelaciones). Con esas nos fuimos a la cama, y a la hora de dormir lo de la sal ya no tenía tanta gracia porque en cuanto te mueves un poco la pared se deshace y te caen migas de sal (pero de la gorda), asi que te pasas la noche sacudiendo la cama.



DÍA 3:

Para nosotros, el mejor día de todos. Nos adentramos en el salar de Uyuni, donde es fácil perderse si no guardas bien una referencia de donde estás situado con respecto a las montañas. Aquí los efectos ópticos son increíbles, las montañas parecen que flotan y si te alejas un poco apareces en miniatura en las fotos, así que nos hicimos mil fotos diferentes e incluso acabamos metiendo al conductor en algunas, que el tío tenía que estar de nosotros hasta el gorro. Nos sacó de allí a rastras y nos llevó a la isla del pescado.

Es una montañita llena de cactus en mitad del salar, con cactus de más de 15 metros y por allí paseando nos encontramos una avestruz (¿?), que por cierto estuvo toda la comida intentado robarnos algo.

La última parada de nuestra expedición era en el cementerio de trenes del pueblo de Uyuni, que hace muchos años fue una parada de trenes y ahora sólo quedan los restos de las vías y los trenes carcomidos por el óxido.

Ya habíamos llegado al final de la expedición y después de haber pasado tantas horas juntos nos daba pena separarnos. Al final el único que se iba era Lars porque volvía a San Pedro, el resto nos quedábamos en Uyuni para buscar un transporte que nos llevara a La Paz.

Fuimos todos a la estación de autobuses y no encontramos asientos, asi que nos quedamos tirados con Jock y Oli y la finlandesa un día más en Uyuni, que te lo recorres en dos patadas y no tiene mucho que visitar.

Bueno, pues ese ha sido nuestro París Dakar boliviano. Estamos reventados pero felices, un beso muy fuerte a todooooooooooooooooooooooooooooooooos!!!!!!!!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau sábado, 19 de diciembre de 2009 9 comentarios

En San Pedro de Atacama estábamos en los límites de Chile y aunque no lo sabíamos, estábamos rodeados por maravillas escondidas en el desierto que poco a poco hemos ido descubriendo.

San Pedro es el último pueblo de Chile antes de llegar a Bolivia, y aunque es pequeño y muchas de sus calles están cubiertas por la arena del desierto de Atacama y sus casas estén hechas de adobe, tiene la mayor concentración de hostales por metro cuadrado que hayamos visto y acoge a miles de turistas atraídos por los paisajes naturales que rodean a este pueblecito. No faltaban agencias de viaje que organicen visitas guiadas, hay una cada 3 metros.


La reina de las excursiones, que más que una visitilla de placer es una expedición de aventura, es la que durante 3 días y 2 noches te lleva en un 4x4 cruzando la frontera de Bolivia para atravesar el desierto de Atacama, adentrarse en un salar inmensamente grande y conocer en los refugios de sal a otros aventureros que al igual que nosotros han querido vivir su París-Dakar particular.

Decidimos pasar antes unos días en San Pedro para acostumbrarnos a la altura antes de empezar la expedición. De las veinte excursiones distintas que había disponibles y que fácilmente te hacen alargar la estancia sin apenas darte cuenta, tuvimos que seleccionar y nos quedamos con las 3 más apetecibles (porque aquí es barato, pero la regla del once in a life time nos hace un agujero). En todas conocimos gente distinta, de diferentes lugares, con diferentes rutas y cada uno con un “motivo” distinto para viajar (si es que hace falta tener un motivo a parte del más básico que es que te guste).

El primer día fuimos a visitar las lagunas del Céjar, que son unas lagunas rodeadas por una costra de sal en mitad del desierto que tienen la misma concentración de sal que el mar muerto, así que al meterte flotas. Al salir teníamos preparados unos bidones de 5 litros de agua dulce, el no va más de las instalaciones desérticas, para no parecer estatuas de sal. Así en remojo nos fuimos a unos pocos km más allá para visitar los ojos del salar, que son unos agujeros en mitad de la nada generados por el impacto de unos meteoritos hace unos cuantos millones de años. Eran bastante profundos y había que hacer el salto de la carpa para meterse, así que yo mejor me quedé en el borde para sacar la prueba gráfica del salto de Jaime, alguien se tiene que sacrificar….

Por último, la guinda del día, nos llevaron a la laguna Tebinquiche. La laguna tiene 20 cm de profundidad y el suelo es de sal, totalmente blanco y el agua azul turquesa. Al salir teníamos una costra de sal que nos llegaba a las rodillas. Tras las mil fotos de rigor, esperamos a la puesta de sol mientras tomábamos unos piscolas que nos preparó el conductor al estilo chileno (90% pisco – 10% cola para colorear). En nuestro minibús íbamos con Jock y Oli, unos universitarios australianos de Sydney que hacían un viaje de 4 meses por Sudamérica y habían estado pluriempleados de bibliotecarios y jardineros durante un tiempo para costearse el viaje. Ya de vuelta al pueblo paramos en mitad del desierto para ver aparecer la luna.

Esa noche nos acostamos pronto porque la excursión de la mañana siguiente nos pasaba a recoger a las 4 de la mañana para ir a ver unos geisers. Nuestro guía era Gonzalo, de Santiago de Chile, y hasta no hace mucho se dedicaba a la fotografía profesional de top models, y había estado con Claudia Schiffer y Esther Cañadas, quería un cambio de vida y ahí estaba, con historias para contar a sus nietos como él decía.

A las 6 y pico de la mañana ya estábamos en mitad de la actividad de los geisers del Tatio, parecía que acabábamos de aterrizar en un planeta espacial lleno de torres de humo y cráteres burbujeando a 1.000 grados , y nosotros andando como astronautas porque al estar a más de 4.000 metros de altura das dos pasos y te quedas sin aliento. Estábamos allí a 5˚ bajo cero, con un frío que pelaba, y a pocos metros había unas aguas termales (nos llevaron en bus porque a nuestro paso hubiéramos tardado horas). Con ese aire helador nos despelotamos, y nos metimos pero el agua no estaba tan caliente como pensábamos y a la salida parecíamos gallinas desplumadas.

Ya un poco más en calor hicimos una hora de camino en bus y paramos en el valle Guatin, para hacer un trekking entre cascadas y cactus milenarios (los cactus crecen 1mm por año y algunos medían más de 10 metros). Yo casi me meto una piña saltando por las cascaditas…. asi que estuve el resto de la excursión con las botas llenas de agua. El resto del día nos lo pasamos agotados de la altura, como si nos hubiésemos escalado el Everest, que lo de la altura no es coña.

Para terminar, el último día nos fuimos a una excursión que duraba todo el día y coincidimos con dos chicas alemanas que estaban haciendo sus prácticas de la universidad en un pueblecito cercano y aprovechaban los fines de semana para viajar y conocer el país. Se movían a dedo y eran fans del surfcoaching, unas viajeras totales!!!! Hablábamos con ellas en español y con tanto tiempo juntos acabamos hablando de todo aparte del viaje y la ruta, y nos pasaron una lista enorme de pelis alemanas. Cuando nos tocó el turno no podíamos pensar en ninguna peli española decente que pudieran entender, todo lo que se nos ocurría era Torrente y pelis por el estilo como El día de la Bestia (y eso que no somos fans del Segura), un desastre.

Ese día vimos los paisajes más espectaculares desde que llegamos, lagunas repletas de flamencos con arena amarilla y reflejos rojos de las montañas, rocas enormes con formas de guardianes…… mejor ved las fotos que no tienen desperdicio.

Ya sabemos que el Madrid ganó al Valencia, estamos en el culo del mundo pero sintonizados.

Un beso a todooooooooooooooooooooooooooooos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau lunes, 14 de diciembre de 2009 5 comentarios

Llegamos a Valparaíso y teníamos reservado una habitación en un hostal cerca del centro. Cuando estábamos casi en la puerta pasamos al lado de un tío súper alto y muy delgaducho que se nos quedó mirando, y nos dio un poco de mala espina. Total, que llamamos al timbre del hostal y mientras esperábamos a que nos abrieran veo como el espagueti-yonqui se nos acerca y se nos queda al lado mirando y sin decir nada, y Jaime no lo había visto. Le empiezo a agarrar a Jaime del brazo y a decir entre dientes: “Jaimeeeeee, el yonquiiiiiiiiii”, hasta que por fin el elemento abre la boca y nos dice que es el dueño del hostal, uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuf.

El dueño era un australiano que parecía que acababa de abrir hace poco tiempo el hostal y estuvo súper atento con nosotros. Además el hostal era pequeñito y tenía un salón que podía haber sido perfectamente el de nuestra casa, con un sofá, un silloncito, la mesita baja con velas y la tele, todo muy acogedor. Estuvimos 3 días, y allí cocinamos nuestra primera cena desde que nos fuimos de España(pasta, como no).

Valparaíso es considerada la ciudad bohemia de Chile, y es típica por las casitas de colores que se encuentran amontonadas en la colina. Debido a lo empinado de la colina, no es posible acceder a las casas de la parte alta mediante los autobuses así que hay un montón de “ascensores” por toda la ciudad, que en realidad son funiculares que comunican la parte alta y la parte baja de la ciudad. Por cierto, allí coincidimos con unos participantes de la versión americana del Pekín Express y haciendo un poco la culebrilla conseguimos colarnos en el ascensor de bajada a la ciudad con los cámaras, guionistas y los participantes que creemos que eran de Texas o algo así porque llevaban sombreros de vaqueros. En cuanto se bajaron se echaron a correr y ahora ya pasado un tiempo nos recuerda a unos cuantos momentos parecidos que hemos tenido ya.

Durante los días que estuvimos allí también coincidimos con un festival que montaba escenarios a base de containers en los que se montaban conciertos, o galerías de arte. Creo que los reutilizaron del puerto porque en la ciudad se encuentra el puerto más emblemático del país, y se pueden ver desde la descarga de mercancía de barcos de todo el mundo hasta los buques de guerra de la nación. Por cierto, allí la ciudad está bañada por el Pacífico y mojamos los pinreles porque yo al menos nunca me había remojado en él, y el agua está más fría que en Galicia.


Bueno familia, eso es todo por hoy. Muchos besos a todoooooooooooooooos!!!!!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau 4 comentarios

Nos despedimos del país de los Dieguitos y las Mafaldas y nos adentramos en Santiago de Chile. Fuimos en autobús y nos llevó unas 6 horas, pero para ir de un país a otro hay que atravesar los Andes y acabamos teniendo bastante dolor de cabeza por la altura. Llegamos sanos y salvos y nos fuimos a explorar la ciudad que, siendo honestos, no nos generaba demasiadas expectativas y nos acabó gustando mucho.

La ciudad está rodeada por los Andes, con lo que ya el escenario es impresionante. Está muy bien cuidada, con una avenida principal en la que están la mayoría de las universidades, con mucha zona peatonal y calles amplias, y un metro que no tiene mucho que envidiar al de Madrid salvo que es un poco más pequeño. La ciudad tiene distintos barrios y cada uno es para un determinado nivel social, y los típicos barrios son el barrio Brasil, Londres y París, cada uno con su encanto dependiendo de si lo que se busca es zona de bares o algo un poco más residencial.


La típica plaza a visitar es la Plaza de Armas donde está el edificio de correos y un par de museos, que acabamos visitando uno sobre la historia de Santiago para “culturizarnos” un poco sobre la historia del lugar.


Otra visita obligada es la del mercado de la ciudad, que tiene muchos puestos vendiendo pescado y está rodeado por pequeños bares donde te encuentras gente bebiendo cervezas desde las 8 de la mañana hasta los propios comerciantes que comen por allí. No somos muy fans del pescado así que seguimos nuestra visita hacia lo que nosotros llamamos “Atochita”, que es una antigua estación de trenes preciosa sobre la que incluso Neruda dedicó alguna poesía. Está acristalada y la pena es que ya no es un punto de transporte de la ciudad y sirve como museo y galería de arte.

Hay varios puntos desde los que se puede tener una vista un poco más elevada de la ciudad, como son el cerro Santa Sofía y el San Cristóbal (aquí no hay montañas, hay cerros porque para montañas ya están los Andes). El Santa Sofía es más pequeñito, pero es precioso porque está todo rodeado de árboles y está en plena ciudad. El San Cristóbal está un poco más alejado y para subir hay que montarse en un funicular y ves toda la ciudad completamente, amurallada por los Andes.

Para despedirnos de la ciudad y como ya viene siendo una costumbre en nosotros, fuimos a visitar la bodega más importante del país que es la Concha y Toro. La bodega es enorme y tienen la última tecnología en cultivo, controlan la humedad y necesidad de agua de cada cepa por ordenador. Las barricas para fermentar los vinos se guardan en habitaciones con aire acondicionado que desprende gotitas de agua para que el ambiente sea frío y además húmedo. Una de las curiosidades de Concha y Toro es que producen un vino bastante conocido en otros países, que es el Casillero del Diablo. La historia cuenta que el dueño de la bodega se reservaba los mejores vinos para él en una habitación especial (no era tonto el señor), pero la gente que trabajaba para él y que vivía en los alrededores se dio cuenta y le empezaron a mangar botellas. Para no llamar a la policía y armar follón y sabiendo que la gente del campo era muy supersticiosa se inventó la historia de que en la habitación especial del vino vivía el diablo, y de ahí el nombre que se le da al vino. Al final nos llevaron a una habitación con la sumiller de la bodega para probar 4 vinos distintos que producía la firma y nos contó cómo olerlos, la comida con la que se debían servir…. Al principio es imposible reconocer ni un solo olor, pero al final nos hizo oler la primera copa y la cuarta y la verdad es que ahí nos sentimos absolutos entendidos del vino porque sí se notaba la diferencia.

Eso es todo por hoy familia.

Un beso muy fuerte a todos, chaooooooooooooooooooooo

Publicado por Jaime y Pau jueves, 10 de diciembre de 2009 3 comentarios