Mostrando entradas con la etiqueta Asia. Mostrar todas las entradas
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Llegamos a Jaipur, o la ciudad rosada como se la conoce ya que todos los edificios de la zona antigua son de color rosa. El fuerte, que está encima de una colina y se puede subir en elefante, sirvió como punto defensivo y como residencia real por la familia del maharaja que lo mandó construir por el año 1.600.


Para visitar la ciudad de Jaipur contratamos un rickshaw para que nos llevara a visitar los sitios más importantes, y durante el camino compartimos unas cervezas y unas cuantas confidencias. Aquí en menos de dos minutos se llega a un nivel de confidencias que a nosotros nos cuesta alcanzar en años de amistad.

Nuestro conductor era de familia musulmana pero seguía a rajatabla las tradiciones hindúes, salvo la religión. En la India hay millones de dioses y la religión está abierta a las interpretaciones personales, tanto que se dice que hay tantas variantes de hinduismo como hindúes hay en el planeta, y nadie juzga al que cambia de dios o sigue otra religión. Bueno, pues nuestro amigo se había casado con 17 años cuando su mujer en aquella época sólo tenía 11, y como muchos matrimonios de la India era un matrimonio arreglado por los padres.

Cuando se casan, la mujer se traslada a vivir con la familia del marido y tiene que saber ajustarse a las tradiciones de su nueva familia, desde cocinar hasta celebrar los rituales religiosos correctamente o vestir de una determinada manera. Para la mujer los primeros años suelen ser difíciles hasta que se adapta, y por eso los padres del chico que está en edad de casarse creen que elegir una esposa no es algo fácil y que es tarea de los padres. Empiezan a preguntar a sus amigos más cercanos, que preguntan a otras familias de la misma casta y las mismas tradiciones culturales. Si todo lo que escuchan sobre la posible mujer les gusta, ya sólo hace falta que pasen una última prueba, que es la de que sus cartas astrales sean compatibles.

Los turistas despertamos muchísimo interés en la India y en cuanto te ven un poco paradillo en algun sitio aprovechan para abordarte con un montón de preguntas. Al final, tras un mes de viaje nos llevamos la sensación de que la India es el país de las mil y una micro-conversaciones, y tras unas cuantas te das cuenta de que todas se desarrollan de una forma bastante previsible. Que cuanto tiempo llevamos en la India, qué hemos visitado, qué hemos estudiado, dónde trabajamos, cuánto cobramos, si estamos casados (a lo que siempre decimos que sí para evitar que a mí me miren todavía más los tíos y que la gente no alucine pensando que siendo novios dormimos en la misma habitación, porque no se lo creerían), cómo nos conocimos, y la pregunta bomba que es la que me deja más shokeada es que si ha sido un matrimonio por amor o arreglado. Nos lo preguntan todos, no falla, y la reacción más común es contestarnos que a ellos les encantaría casarse por amor y que no están de acuerdo con esta costumbre, motivado quizá porque normalmente la gente que se nos acerca es de nuestra edad y se desprenden más de las tradiciones.

Después visitamos a los elefantes que trabajan en el fuerte, y aunque nos sacan 20 cuerpos y nunca habíamos estado tan cerca de uno, cada vez que nos acercábamos se quedaban quietos para que los acariciásemos.


Al final de la tarde nuestros guías nos llevaron a su casa, para ver el comienzo de la boda de su primo. Estaba el pobre sudando con todo lo que tenía que llevar puesto y de la que se venía encima, porque la chica con la que se casaba no la había visto en su vida.El matrimonio es casi el acontecimiento más importante de las familias, así que estaba allí toda la familia con una banda para que los más lanzados se echaran unos bailes. A mí mea agarró una niña y casi me tengo que tirar al suelo para que no me sacara a bailar. Os dejamos un vídeo de los previos a la boda:

Muchos besos a todos desde la India,

Paula y Jaime

Publicado por Jaime y Pau sábado, 17 de julio de 2010 4 comentarios

Subiendo nuestro camino hacia el norte hemos hecho parada en Ahmedabad, en la provincia de Guajarat. En esta ciudad fue donde Gandhi estableció su Ashram, por el 1.920. Incluso gente de todo el mundo, conociendo la forma de vida del ashram por artículos o libros que habían escrito los que habían vivido allí, le mandaban cartas a Gandhi pidiéndole que les admitiera en el ashram para pasar allí un tiempo. Allí se meditaba varias veces al día, empezando a las 4 de la mañana, y durante el día se fabricaba ropa o zapatos. Fue desde este lugar donde se comenzó la marcha de la sal. En aquella época la sal era fundamental para conservar los alimentos, pero tenía unos impuestos altísimos que muy poca gente se podía permitir. Gandhi, siguiendo su filosofía de desobediencia civil comenzó su camino hacia una ciudad de la costa, llegando al mar con unos cuantos miles de seguidores. Allí cosiguió “hacer” sal evaporando el agua del mar, demostrando que era injusto los elevados impuestos que la hacían impagable para muchas personas.

Nuestros guías particulares.

Para ir a la siguiente ciudad no nos quedó más remedio que ir en tren y sin aire acondicionado, lo que más miedo nos daba porque todos los mochileros que nos habíamos cruzado nos habían dicho que era uno de los peores viajes imaginables. Al final resultó que no hacía tanto calor, y viendo la gente que había alrededor que entre 6 compartían una sola litera, pues te aguantas y te callas. Además nos tocó de compis con una familia súper maja. Hasta la una de la mañana que estuvimos de palique los que pasaban por el vagón y nos veían se quedaban allí parados a ver si se entereban de algo de la conversación.


Llegamos a Udaipur, en la provincia de Rajasthan, que dicen que es una de las más coloridas de la India. La ciudad era preciosa, con una zona antigua con las casas blancas y calles empedradas y llena de templos. Dando un paseo acabamos llegando a uno de los lagos de la ciudad, donde en medio está el palacio de la majarani y un hotelazo de lujo, pero como el monzón todavía no ha llegado el lago se estaba secando. Por la tarde desde el tejado de nuestro hotel teníamos unas vistas preciosas de toda la ciudad.


Aunque ha sido la ciudad más limpia en la que hemos estado, es inevitable en la India ver a los animales libres por la calle y no hemos dejado de cruzarnos con burros, cabras o vacas. Yo aquí me llevé 3 cacas, y cuando ya pensaba que era imposible pisar otra, piso la cuarta y el vendedor de la tienda de efrente me grita delante de todo el mundo: you have veeeeeeeeery good luck madame!!!!!!

Sin duda, una de las zonas que más nos gustó fue la del mercado de las frutas y las especias. Las vendedoras tenían en el suelo las cestas con un montón de frutas y verduras que era imposible reconocer, y entre los puestos había una procesión de saris de todos los colores, cada uno más fucsia que el otro. No sabemos si serán cómodos o no, pero a mí me encantan, es como si pudieras ir con un vestido de noche todo el día, y en Rajasthan son preciosos. Seguimos disfrutando de la India y regateando los regalos de las vacas,Un beso a todoooooooooooooooooooooos
Paula y Jaime

Publicado por Jaime y Pau jueves, 15 de julio de 2010 4 comentarios

Seguimos nuestro camino hacia el norte, haciendo parada en otra ciudad de la provincia de Maharashtra, en Aurangabad. Viajamos desde Delhi en un bus nocturno pero no descansamos mucho, no porque fuese incómodo sino porque parece que conducen con una mano pegada al claxon. De hecho, en la parte de atrás de los coches y camiones hay un letrero que no pone “bebé a bordo”, sino que en letras de colores y pintadas a mano pone bien claro: PITE POR FAVOR.


Cuando llegamos al hostal a las 6 de la mañana, muertos de sueño, parecía que sólo había una habitación disponible. Nos llevaron escaleras arriba para enseñárnosla, sacaron al tío que estaba durmiendo allí, y decidimos que aunque la cama todavía estaba caliente y que no iban a cambiar las sábanas nos valía, ya no hacemos muchos ascos. Cuando nos fuimos a dar un paseo por la ciudad, descubrimos que en la escala de importancia del tráfico que teníamos en mente había cambiado por arriba. El último mono es el peatón, luego van las bicis, luego los cycle-rickshaws, los auto-rickshaws, los coches y los camiones. Lo único que puede parar a todo, el que manda en la carretera, que está por encima de todo y además campa a sus anchas, es la vaca.

El 80% de la población india, o sea, 800 millones de personas, son hindúes y consideran a la vaca un animal sagrado. No la pueden comer, pero sí ordeñar, hasta que la vaca deja de producir leche de buena calidad y la dejan suelta, por eso están por las calles. Pero lo que más nos sorprendió es que no sólo había vacas sueltas por Aurangabad, sino también cabras y cerdos. Los animales conviven con la gente de la ciudad, y si en los parques de Madrid hay que tener cuidado para no pisar una caca de perro, aquí hay que andarse con mil ojos para no meter el pie en una plasta gigante, que vamos con chanclas.

Nos cogimos un día un tour en bus para que nos llevara a ver los sitios más importantes de la ciudad. El más impresionante fueron las cuevas de Elora, que son unos templos excavados en la montaña por monjes budistas e hindúes, donde el más antiguo es del año 600.

Otro de los sitios que visitamos fue el mini Taj Majal, donde la mayoría de la gente que estaba allí nos pedía que nos hiciéramos fotos con ellos y hasta me acabaron soltando un bebé en menos de 2 segundos para que también tuviera una foto con los guiris J

Al día siguiente decidimos que las cuevas de Ajanta, que son parecidas pero excavadas en un valle, las iríamos a visitar en un bus local. Están a 100 km de la ciudad y tardamos 3 horas en llegar, para que os hagáis una idea de cómo están los transportes aquí.

Cuando volvimos por la tarde tuvimos la suerte de coincidir con la celebración de una boda. El novio estaba vestido de blanco, con un turbante rojo y montado en un caballo blanco. Se paró en una de las calles y algunos de los invitados y otros de los que pasaban allí se pusieron a bailar con la banda nupcial detrás. Cuando empezamos a ver que se nos acercaban unos para llevarnos a la zona de baile, hicimos el chicken run y nos fuimos a cenar.

Inauguramos de verdad la sección gastronómica de la India, que ya nos hemos lanzado a probar la cocina local.

Hemos cenado bastantes veces en un restaurante de Talis que estaba cerca de nuestro hotel. El Tali se sirve en plato de acero, y se trata de varios compartimentos donde te ponen salsas o guisos y en medio hay panes de varios tipos y arroz blanco. Te reponen la comida todas las veces que quieras hasta que te canses, pero nunca conseguimos terminarlo porque acabábamos con la lengua insensibilizada.


El platito pequeño que está a la izquierda es una especie de salsa de yogur muy líquida con un bollo en medio que estaba buenísimo, pero no me acuerdo del nombre.

Para compensar el picor hemos descubierto que lo mejor son los Lassi, que es una bebida con leche y yogur y muy azucarada, como un batido, bueníiiiiiiisima, que además te la mezclan si quieres con frutas. Nos falta por probar el Lassi salado, que creo que no nos va a gustar pero habrá que intentarlo.

También hemos probado el Paneer Butter Masala (que es la salsa roja de la izquierda, pica pero es aguantable) y el Methi Mutter Masala (que es lo verde y este sí que picaba para morirse).

Para elegir los platos, como tampoco la gente habla mucho inglés, lo hacemos a boleo. De los 50 platos que hay en la carta elegimos uno que nos guste el nombre y hala, sorpresa sorpresa!!!

Por cierto, a ver qué pasa con Bakugan que le están quitando el puesto de pichichi!!!!!

Seguiremos informando desde el frente, un beso a todos!!!!!

Paula y Jaime

Publicado por Jaime y Pau domingo, 4 de julio de 2010 2 comentarios

Aterrizamos en Bombay, según Mecano un paraíso, según los viajeros una ciudad sucia con mucha pobreza, según algunos estudios la ciudad con los pisos más caros de todo el mundo después de Hong Kong . A la salida de la terminal nos pedimos un rickshaw a través de una agencia, por miedo a que nos timen ya que se nos ve cara de pringaos recién aterrizaos, y que también nos da un poco de canguele siendo las 3 y pico de la mañana.



Durante el camino hasta que llegamos a la zona de hostales, pasamos por calles donde hay familias y familias durmiendo en las aceras, o en un lado de la carretera, o entre los coches. Aunque sea de madrugada, alrededor hay camiones cargando mercancías, hay rickshaws pasándoles a milímetros y tocando el claxon, gente que les pasa por al lado y ellos parece que no se dan ni cuenta. Son tantos los que no tienen casa y que aceptan su forma de vivir que no se esconden, no se van a una calle desierta donde nadie les vea o les pueda molestar. Viviendo en un país demasiado poblado para tener un poco de privacidad, parece que han desarrollado la habilidad de desconectarse del ajetreo de la ciudad.

Llegamos a Colaba, la zona de hostales, y como nuestro conductor no entiende inglés no conseguimos decirle que nos lleve a una determinada dirección, asi que en plena noche nos cogemos las mochilas y nos ponemos a buscar un sitio donde dormir. Lo pasamos un poco mal, nos encontramos con unas cuantas ratas tamaño dinosaurio y había gente durmiendo por la calle que cuando nos vieron se nos acercaron a preguntar, pero al final conseguimos un hostal. El techo era tan bajo que teníamos que ir agachados y el baño era compartido y hasta ahora se lleva el récord del baño más sucio en el que hemos estado, pero era el más barato de toda la zona.

Pasamos un par de días de turisteo por la ciudad. Tiene unos edificios de la época colonial inglesa que son preciosos, sobre todo la estación de trenes y los juzgados, pero queda en un segundo plano por lo sucia que es la ciudad. Ya no sólo que hay basura por todas partes y la gente tira los papeles o lo que sea al suelo, es que hay infinidad de coches, motos, rickshaws y camiones, y con la polución acabas llegando a casa con una capa de sudor renegrido importante.

A mí sobre todo me costó acostumbrarme a que todo el mundo nos mirase, la gente va a su bola por la ciudad y cuando te ven se empiezan a dar codazos entre sí para avisarse de que hay un guiri paseando. Tenía que ir al principio mirando al suelo para evitar las miradas porque resultaba súper incómodo. Y la gente pidiendo, nos pide dinero mucha gente, es inevitable que cada pocos se nos acerque alguien a quien nos encantaría darle unas rupias y tenemos que seguir andando con el corazón medio encogido porque sería imposible darle dinero a todos los que nos lo piden.


La comida de India:

Todavía no podemos inaugurar esta sección como se merece porque en Bombay hemos conseguido encontrar algunos sitios de pizzas y kebabs. Pero es desesperante llegar a un bar y leer la carta y no saber qué son los 50 platos que hay en la lista, y tampoco vamos a preguntarle al camarero uno por uno qué llevan los platos y si son picantes, porque esta última pregunta sobra. Menos las bebidas, todo pica, los kebabs y las pizzas incluídas hasta el punto de no podernos comer todo el plato porque ya no sentimos la lengua. De todas formas nos vemos con el espíritu aventurero y en un par de días empezaremos a indagar.


Bueno familia, pues ya estamos en India. Ha sido un poco shock y estamos en proceso de adaptación, pero el mes que vamos a estar recorriendo las ciudades del norte promete.

Un beso muy fuerteeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau domingo, 27 de junio de 2010 3 comentarios

Parecía que volvíamos otra vez a la civilización moderna cuando aterrizamos en Singapur, y con todo lo que eso significa, que ya no vamos a comer por 3 euros y que los hoteles no cuestan 10 dólares sino 40, pero también ganamos un poquito de comodidad. No tiene nada que ver con el resto del sudeste… mientras que los países de alrededor están por desarrollar, en Singapur todo es nuevo, todo funciona, hay un buen nivel de vida y hay un montón de servicios (incluído el metro que ya lo echábamos de menos).

Dicen que la mayoría de los servicios de la ciudad y las normas de “convivencia”, las hicieron basándose en las mejores prácticas que había en el mundo. Y al final ¿qué ha resultado? Pues que es una ciudad donde todo funciona muy bien y las cosas están muy organizaditas pero en donde hay normas para todo que al final acaban resultando más molestas que otra cosa. Por ejemplo: en algunos sitios no s puede comer chicle, en el metro te ponen una multa de 1.000 singadollars si comes o bebes, y lo que más nos sorprendió para bien, que se respetan los semáforos. Teniendo todavía muy reciente la experiencia de cruzar una calle en Vietnam, cuando en Singapur un coche se paró en un paso de cebra no podíamos dar crédito.

La ciudad no tiene mucha historia como tienen sus vecinos del sudeste, pero hay una mezcla de culturas que hacía que cada 5 minutos estuviéramos en un barrio diferente que parecía que nos transportaba a otro país. En Chinatown hay un mercadillo con un montón de tenderetes súper curiosos en los que no faltaba el gato dorado que no deja de saludar, con un templo de 5 plantas donde justo coincidimos con la hora de los rezos y nos encontramos con un montón de señoras y monjes sentados en fila leyendo todos los textos de Budha. En Little India nos encontramos con un montón de tiendas de telas súper coloridas para hacernos un sari, y unos templos donde había vacas de todos los colores en los muros y un montón de figuritas que parecían sacadas del cortilandia.

Como no podía ser de otra manera, aquí hemos aprovechado para visitar al San McDonalds unas cuantas veces, hasta que el último día descubrimos un bar español y no pudimos resistirnos a pedirnos una paella, que nos la pusieron con alioli y todo y se nos caían las lágrimas.


Pues nada familia, pasamos de Singapur a la India con muchos nervios y sobre todo muchas ganas. Os seguiremos informando desde el frente, un beso a todoooooooooos

Paula y Jaime

Publicado por Jaime y Pau 0 comentarios

Buscando historias un poco más alegres nos fuimos a Siem Reap, la ciudad donde se construyeron los increíbles templos de Angkor. Los construyeron durante la dinastía de los Khemr, allá por el s. XIII, y la gran mayoría de ellos ha sobrevivido al paso del tiempo y se han convertido en uno de los mayores atractivos de Camboya.


En su época dorada, hace casi 7 siglos ya, vivían allí casi un millón de personas alrededor de los templos y vivían de la agricultura, cuando en esa época en Londres era un “pueblo” donde sólo vivían 50.000 personas.

De los templos de Angkor podríamos estar hablando horas y horas, y os podríamos poner hasta 500 fotos (sin exagerar), pero os vamos a contar sólo lo que nos pareció más interesante después de 3 días de visitas para que no acabéis saturados.

El templo más importante, y no por casualidad sino porque es la construcción religiosa más grande de todo el mundo, es Angkor Wat. Nos ofrecieron ver el amanecer en este templo y nos encantó la idea, así que el primer día nos plantamos allí a las 5 de la mañana junto con otros tantos turistas que también habían decidido madrugar, y acabamos encontrando un sitio en primera línea de laguna para poder disfrutar del amanecer. Mereció la pena el madrugón, las vistas no decepcionaron y además fue el mejor momento porque a eso de las 8 de la mañana empieza a hacer un calor de morirse.


Nos pasamos horas recorriendo el templo, que tiene infinidad de figuritas, relieves y grabados de todo tipo en la piedra, desde escenas de batallas hasta dioses hindúes que protegen el lugar.

Tras Angkor Wat nuestro tuk tuk nos llevó al templo de las caras, pero a mitad de camino descubrimos que había monos por el camino. Yo toda emcionada pensando que les iba a dar un trozo de la piña que nos acabábamos de comprar, cuando todos los monos se nos empezaron a subir encima y había alguno que era grandecito y tenía unos colmillos que daba miedo, ya sólo faltaba que nos pegara un bocao un mono. Tiré la piña y los locales que estaban por allí se morían de la risa.


El templo de las caras, que en realidad se llama Bayon, está dentro de la ciudad amurallada de Angkor Tom. Tiene infinidad de caras esculpidas en la piedra que se parecen a Budha, aunque dicen por ahí que en realidad se parecen al rey que las mandó construir, y se supone que vigilan los cuatro puntos cardinales. Aquí coincidimos con un monje, que hacía tiempo que no veíamos ninguno, y siguiendo nuestra táctica de sacar fotos a lo extranjis conseguimos sacarle en un par de fotos.

Otro templo que nos gustó mucho fue el de Ta Prohm, donde se grabaron algunas escenas de Tomb Raider. No nos extraña porque desde luego que el sitio es espectaular, con árboles inmensos tragándose poco a poco los restos de este templo.


Tras estos días en Siem Reap nos tenemos que despedir de Camboya, con pena porque nos han tratado fenomenal y la mayoría anda todo el día con su sonrisa “profident”. Próxima parada: Singapur, que va a ser un pelín caro en comparación con lo que venimos gastando en el sudeste asiático. Aun así hibernaremos gasto a ver si podemos alargar nuestro viajecito un poco más, que ya vamos pensando que no nos queda tanto para la vuelta.

Un besazo,

Paula y Jaime

Publicado por Jaime y Pau jueves, 17 de junio de 2010 6 comentarios

Llegamos a Camboya, hoy un pequeño país en comparación con lo que fue durante el imperio de la dinastía de los Khmer. En esa época gloriosa de construcción de templos en mitad de la jungla y expansión de sus territorios, la dinastía Khmer llegó a gobernar en Laos, Thailandia y Vietnam, y se convirtió en el país más importante de todo el sudeste asiático. Desde esa época hasta hoy, el país ha ido un poco en cuesta abajo, perdiendo territorios, pasando por el “protectorado” de los franceses, siendo arrastrado por la guerra del vecino, y el último capítulo sobre el que incluso se han hecho películas,la época de los Khemer Rouge que actuaba bajo el liderazgo de Pol Pot.


Durante los 4 años que duró el régimen, se obligó a la gente a emigrar de las ciudades para ir a trabajar al campo, se prohibió el uso del dinero y se cerraron escuelas. Se arrestaba a gente sólo porque tenía estudios, o hablaba inglés, o llevaba gafas, signos de que no era una persona preparada para la agricultura y por tanto no servía para el gobierno. La gente trabajaba en comunas en el campo, y como no llegaban ni de lejos a la producción de arroz que se había propuesto el gobierno, falseaban los números y le quitaban la ración de comida diaria a los trabajadores para que en el gobierno se pensasen que la cosa no iba mal.

En Phnom Phen está la famosa cárcel del régimen de los khemeres rojos, la S-21, donde murieron 20.000 personas y de las cuales sólo sobrevivieron 7. Al que le arrestaban y le llevaban allí sabía que nunca más iba a salir, y pasaba las horas con otros detenidos en celdas minúsculas donde había por lo menos otras 10 personas. No se podían permitir ejecutar allí a tanta gente, porque la cárcel no era tan grande ya que antes era una escuela y la habían reconvertido, así que se llevaban a los presos a las afueras de la ciudad a los famosos Killing Fields. Resulta que la mayoría de la gente que llevaban allí era mujeres y niños, para evitar que en el futuro cuando crecieran se quisieran vengar.


Este post algunos dirán que ha sido un poco tétrico pero es la historia de Camboya, donde murieron casi 2 millones de personas por orden de Pol Pot. De hecho en Camboya se habla de la generación perdida. El gobierno acabó en el 79 más o menos, pero en la ONU estuvieron los representantes de los khemeres rojos hasta el 91, casi 10 años después.

Hay una película que cuenta todo lo que ocurrió en esa época y que además está basada en una historia real de un periodista americano, no os cuento más por si os la queréis bajar (bueno, o si la queréis comprar en el Fnac, jejeje), que se llama “Killing Fields”. No habla de los killing fields famosos de Phnom Phen pero da una idea de cómo vivía la gente en los comunas de trabajo en los campos.

A pesar de la historia tan triste que se vivió aquí, ha resultado que la gente de Camboya nos ha parecido una de las más majas del sudeste asiático. En cualquier sitio al que hemos ido nos han tratado fenomenal, intentando que tengamos todo lo que necesitamos y siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Aquí aprovechamos para cortarnos el pelo, que a mí se me estaba poniendo el pelo tipo Alaska y Jaime parecía Colón. Pues nada, pensando a ver qué nos hacíamos nos metimos en una pelu y nos dimos cuenta de que no hablaban mucho inglés y que iba a ser un poco difícil contarles que me quiero cortar el pelo degradado con un tinte castaño otoñal con reflejos caoba, pero bueno, lo intentamos. Lo de Jaime era facilito, que un buen rapado y listo, yo tuve que buscar a una peluquera que tuviera un corte de pelo que me gustara y señalarla para que me hicieran algo parecido. Tinte no había y me compraron ellos uno marrón, asi que con eso tiramos. Pero oye, para una vez que vamos a la peluquería yo estaba allí como si me hubieran comprado una sesión de spa de todo el día, qué gusto. ¿A que estamos guapos???? Bueno, de hecho ellos nos hicieron fotos todo alucinados de que hubiéramos ido a su pelu, así quién sabe si nuestras fotos están colgadas en la pared del local J


Bueno familia, pues eso es todo por hoy. No ha sido el post más bonito de toda la historia, pero a nosotros nos impactó muchísimo conocer la historia de Camboya un poco más de cerca. Esperamos que os haya gustado.

Un beso a todooooooooooooooooos!!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau miércoles, 16 de junio de 2010 3 comentarios

Como nosotros somos más bien de playa que de montaña y seguimos llevando nuestras gafas de buceo en la mochila, hicimos una paradita en Nah Trang que es uno de los mejores sitios de Vietnam para hacer buceo y pegarse unos días al sol. Nah Trang por cierto sale al principio de la peli de Apocalypsis Now, porque allí se montó una base americana durante la guerra.


Ahora es una ciudad que vive del turismo y cada dos metros hay una agencia de buceo, así que dados los precios tan baratísimos que había por allí nos animamos pensando que erala última oportunidad de bucear durante del viaje y nos apuntamos a una excursión de dos buceos por barba. Yo al final me tuve que retirar a mitad porque últimamente estoy un poco pupas y me dolían los oído, así que me dediqué al snorkel, pero Jaimito se lo pasó como un enano y aprovechó para hacer mil fotos.


Sin habernos puesto muy morenos, porque en Nah Trang nos llovió toooooooooooodas las tardes, nos fuimos a la que iba a ser la última ciudad de Vietnam en nuestra ruta. La verdad que ya después de unas semanitas en Vietnam vamos cogiendo un poco el puntillo de las costumbres y la cultura del país. Aquí por ejemplo no se dice “no”, que sería “chai”, sino que se dice “mai chai”, o sea, “no sí”, que es una manera más educada de decir que no. También algo que debe ser muy normal en Asia, es que la gente te pregunta cualquier cosa sobre tu vida personal o sobre tu trabajo. No lo hacen por indiscreción, como pensaríamos en las culturas occidentales, sino que lo hacen por si acaso te pueden ayudar, por si saben de un trabajo en el que te podrían pagar mejor o una casa que te podría salir más barata. Pero el país está todavía por crecer, un sueldo medio en Saigón suelen ser 150 euros al mes, y en los pueblos del centro del país donde la gente se dedica a la agricultura normalmente tienen unos ingresos de 80 ó 100 euros como mucho. A pesar de los sueldos aquí la tasa de paro es del 2%, quizá también porque la población es muy joven. El 65% de la sociedad tiene menos de 30 años, por las calles se ve mucha gente joven pero casi ningún anciano.


En Saigón tienen el museo de la guerra, que tiene imágenes de la guerra e historias de gente muy duras. La guerra acabó dejando aquí más de 4 millones de muertos y muchísima gente afectada por los agentes químicos que se usaron para luchar o las minas antipersona que todavía quedan en el país y que a día de hoy, por increíble que parezca, siguen dejando víctimas de la guerra a pesar de que terminara hace más de 30 años. En el museo hay fotos de todo esto y la verdad que sales con los pelos de punta.

A sólo 50 km de Saigón están los túneles de Cuchi, que son los que utilizaron los del Viet Cong para esconderse de los americanos. Sólo en esta zona hay mñas de 200 km de túneles, que los excavaban a varios niveles de profundidad llegando incluso a los 15 metros bajo tierra. Durante 25 años vivieron en estos túneles más de 15.000 personas, es decir, dos generaciones que sólo salían a la superficie por la noche cuando era seguro. Bajo tierra tenían cocinas, almacenes, hospitales, camas…. su casa estaba bajo tierra, y no era nada fácil entrar porque el agujero estaba hecho para que entrara un vietnamita, no un americano. Pocas veces descubrieon las entradas de los túneles, pero además los americanos no cabían por los agujeros.

Este casi se queda atrancado…



Bueno family, esperamos que todo vaya bien por casa, os echamos mucho de menos que ya va siendo tiempo sin veros.

Un beso muy fuerte a todos!!!!!

Publicado por Jaime y Pau martes, 15 de junio de 2010 1 comentarios

Parece que ya casi todos habéis visto el vídeo de Hanoi J Alguno por ahí nos ha dicho que es que no se puede cruzar tan lento, que un poquito más de decisión, jajaja, si es que es muy fácil decirlo pero luego cuando hay que meterse entre las motos la cosa cambia!!!!! Bueno, pero como véis hemos sobrevivido a la marea de motos. Algunos mochileros nos han dicho que en Saigón es peor incluso, peooooor?????? Ya veremos J





Tras la vida ajetreada de Hanoi con sus millares de motos y la cantidad de comercios que hay por todas partes y a cualquier hora hicimos una paradita en Hué, que dicen que es la ciudad más bonita de Vietnam. Antiguamente era una ciudad imperial, en cuyo interior existía una ciudadela amurallada llena de jardines y lagos de nenúfares donde vivía el emperador y toda su corte; a día de hoy la ciudad es una parada obligatoria en la ruta de todos los mochileros y se ha reconstruído de nuevo tras haber sido una de las zonas más bombardeadas en la guerra.


En los alrededores de la ciudad se pueden visitar varias tumbas de los emperadores de la dinastía Nguyen, que son quienes empezaron a construir la ciudadela en el 1.800. Las tumbas son en realidad km y km de jardines y lagos de nenúfares donde la leyenda cuenta que el emperador cazaba dragones y tigres blancos, y donde sus cenizas descansan en un edificio rodeado por figuras de guardianes.


Hoi Anh no es tan místico, pero el pueblecito es precioso. Es la ciudad donde todo el mundo aprovecha para hacerse un traje a medida, porque hay más de 200 tiendas de sastres que te hacen incluso las zapatillas a medida, con el diseño que tú quieras. Cuando nos íbamos de la ciudad ya había alguno que otro que cargaba con la mochila de turno más dos o tres fundas de traje. Nosotros nos estamos reservando para la India, que fue lo que nos repetimos una y otra vez cada vez que pasábamos por una sastrería y nos tentaban. Una de las mejores partes del pueblo es el mercado, que la verdad a nosotros nos flipan porque siempre tienen ese ambientillo local que te pierdes si vas a los sitios turísticos de la ciudad. Es como el mercado de la boquería pero en versión vietnamita, porque están los puestos donde te venden carne, pescado….. y también están los puestecillos donde cocinan y te plantan un plato de noodles a cualquier hora del día. La mezcla de olores es importante, entre el durian (que es una fruta tamaño melón que de lo mal que huele no te dejan meterla en el metro ni en sitios cerrados porque te desmayas) y la salsa de pescado, que es como salsa de soja pero picante y que huele a pescado pasadito, uuuuuf, hay veces que pasamos por los sitios aguantando la respiración. Es lo que tienen los mercados, pero a pesar de los olores nos siguen encantando.

Ah, por cierto….. qué comemos:

Pues en Hue la verdad que nos hemos lanzado y hemos probado los rollitos típicos de la ciudad, que son como los rollitos de primavera pero el envoltorio es de papel de arroz y además nos lo teníamos que hacer nosotros mismos. El relleno era de verduras y luego había que echarle también una salsa de cacahuetes que no estaba mal…. A Jaime le encantó lo del papel de arroz, hasta se lo comía solo.


Os dejamos otro vídeo, que nos estamos aficionando.


Un beso a todoooooooooos!!!!!!


Publicado por Jaime y Pau lunes, 14 de junio de 2010 2 comentarios