Subiendo nuestro camino hacia el norte hemos hecho parada en Ahmedabad, en la provincia de Guajarat. En esta ciudad fue donde Gandhi estableció su Ashram, por el 1.920. Incluso gente de todo el mundo, conociendo la forma de vida del ashram por artículos o libros que habían escrito los que habían vivido allí, le mandaban cartas a Gandhi pidiéndole que les admitiera en el ashram para pasar allí un tiempo. Allí se meditaba varias veces al día, empezando a las 4 de la mañana, y durante el día se fabricaba ropa o zapatos. Fue desde este lugar donde se comenzó la marcha de la sal. En aquella época la sal era fundamental para conservar los alimentos, pero tenía unos impuestos altísimos que muy poca gente se podía permitir. Gandhi, siguiendo su filosofía de desobediencia civil comenzó su camino hacia una ciudad de la costa, llegando al mar con unos cuantos miles de seguidores. Allí cosiguió “hacer” sal evaporando el agua del mar, demostrando que era injusto los elevados impuestos que la hacían impagable para muchas personas.
Para ir a la siguiente ciudad no nos quedó más remedio que ir en tren y sin aire acondicionado, lo que más miedo nos daba porque todos los mochileros que nos habíamos cruzado nos habían dicho que era uno de los peores viajes imaginables. Al final resultó que no hacía tanto calor, y viendo la gente que había alrededor que entre 6 compartían una sola litera, pues te aguantas y te callas. Además nos tocó de compis con una familia súper maja. Hasta la una de la mañana que estuvimos de palique los que pasaban por el vagón y nos veían se quedaban allí parados a ver si se entereban de algo de la conversación.
Llegamos a Udaipur, en la provincia de Rajasthan, que dicen que es una de las más coloridas de la India. La ciudad era preciosa, con una zona antigua con las casas blancas y calles empedradas y llena de templos. Dando un paseo acabamos llegando a uno de los lagos de la ciudad, donde en medio está el palacio de la majarani y un hotelazo de lujo, pero como el monzón todavía no ha llegado el lago se estaba secando. Por la tarde desde el tejado de nuestro hotel teníamos unas vistas preciosas de toda la ciudad.
Aunque ha sido la ciudad más limpia en la que hemos estado, es inevitable en la India ver a los animales libres por la calle y no hemos dejado de cruzarnos con burros, cabras o vacas. Yo aquí me llevé 3 cacas, y cuando ya pensaba que era imposible pisar otra, piso la cuarta y el vendedor de la tienda de efrente me grita delante de todo el mundo: you have veeeeeeeeery good luck madame!!!!!!