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En San Pedro de Atacama estábamos en los límites de Chile y aunque no lo sabíamos, estábamos rodeados por maravillas escondidas en el desierto que poco a poco hemos ido descubriendo.

San Pedro es el último pueblo de Chile antes de llegar a Bolivia, y aunque es pequeño y muchas de sus calles están cubiertas por la arena del desierto de Atacama y sus casas estén hechas de adobe, tiene la mayor concentración de hostales por metro cuadrado que hayamos visto y acoge a miles de turistas atraídos por los paisajes naturales que rodean a este pueblecito. No faltaban agencias de viaje que organicen visitas guiadas, hay una cada 3 metros.


La reina de las excursiones, que más que una visitilla de placer es una expedición de aventura, es la que durante 3 días y 2 noches te lleva en un 4x4 cruzando la frontera de Bolivia para atravesar el desierto de Atacama, adentrarse en un salar inmensamente grande y conocer en los refugios de sal a otros aventureros que al igual que nosotros han querido vivir su París-Dakar particular.

Decidimos pasar antes unos días en San Pedro para acostumbrarnos a la altura antes de empezar la expedición. De las veinte excursiones distintas que había disponibles y que fácilmente te hacen alargar la estancia sin apenas darte cuenta, tuvimos que seleccionar y nos quedamos con las 3 más apetecibles (porque aquí es barato, pero la regla del once in a life time nos hace un agujero). En todas conocimos gente distinta, de diferentes lugares, con diferentes rutas y cada uno con un “motivo” distinto para viajar (si es que hace falta tener un motivo a parte del más básico que es que te guste).

El primer día fuimos a visitar las lagunas del Céjar, que son unas lagunas rodeadas por una costra de sal en mitad del desierto que tienen la misma concentración de sal que el mar muerto, así que al meterte flotas. Al salir teníamos preparados unos bidones de 5 litros de agua dulce, el no va más de las instalaciones desérticas, para no parecer estatuas de sal. Así en remojo nos fuimos a unos pocos km más allá para visitar los ojos del salar, que son unos agujeros en mitad de la nada generados por el impacto de unos meteoritos hace unos cuantos millones de años. Eran bastante profundos y había que hacer el salto de la carpa para meterse, así que yo mejor me quedé en el borde para sacar la prueba gráfica del salto de Jaime, alguien se tiene que sacrificar….

Por último, la guinda del día, nos llevaron a la laguna Tebinquiche. La laguna tiene 20 cm de profundidad y el suelo es de sal, totalmente blanco y el agua azul turquesa. Al salir teníamos una costra de sal que nos llegaba a las rodillas. Tras las mil fotos de rigor, esperamos a la puesta de sol mientras tomábamos unos piscolas que nos preparó el conductor al estilo chileno (90% pisco – 10% cola para colorear). En nuestro minibús íbamos con Jock y Oli, unos universitarios australianos de Sydney que hacían un viaje de 4 meses por Sudamérica y habían estado pluriempleados de bibliotecarios y jardineros durante un tiempo para costearse el viaje. Ya de vuelta al pueblo paramos en mitad del desierto para ver aparecer la luna.

Esa noche nos acostamos pronto porque la excursión de la mañana siguiente nos pasaba a recoger a las 4 de la mañana para ir a ver unos geisers. Nuestro guía era Gonzalo, de Santiago de Chile, y hasta no hace mucho se dedicaba a la fotografía profesional de top models, y había estado con Claudia Schiffer y Esther Cañadas, quería un cambio de vida y ahí estaba, con historias para contar a sus nietos como él decía.

A las 6 y pico de la mañana ya estábamos en mitad de la actividad de los geisers del Tatio, parecía que acabábamos de aterrizar en un planeta espacial lleno de torres de humo y cráteres burbujeando a 1.000 grados , y nosotros andando como astronautas porque al estar a más de 4.000 metros de altura das dos pasos y te quedas sin aliento. Estábamos allí a 5˚ bajo cero, con un frío que pelaba, y a pocos metros había unas aguas termales (nos llevaron en bus porque a nuestro paso hubiéramos tardado horas). Con ese aire helador nos despelotamos, y nos metimos pero el agua no estaba tan caliente como pensábamos y a la salida parecíamos gallinas desplumadas.

Ya un poco más en calor hicimos una hora de camino en bus y paramos en el valle Guatin, para hacer un trekking entre cascadas y cactus milenarios (los cactus crecen 1mm por año y algunos medían más de 10 metros). Yo casi me meto una piña saltando por las cascaditas…. asi que estuve el resto de la excursión con las botas llenas de agua. El resto del día nos lo pasamos agotados de la altura, como si nos hubiésemos escalado el Everest, que lo de la altura no es coña.

Para terminar, el último día nos fuimos a una excursión que duraba todo el día y coincidimos con dos chicas alemanas que estaban haciendo sus prácticas de la universidad en un pueblecito cercano y aprovechaban los fines de semana para viajar y conocer el país. Se movían a dedo y eran fans del surfcoaching, unas viajeras totales!!!! Hablábamos con ellas en español y con tanto tiempo juntos acabamos hablando de todo aparte del viaje y la ruta, y nos pasaron una lista enorme de pelis alemanas. Cuando nos tocó el turno no podíamos pensar en ninguna peli española decente que pudieran entender, todo lo que se nos ocurría era Torrente y pelis por el estilo como El día de la Bestia (y eso que no somos fans del Segura), un desastre.

Ese día vimos los paisajes más espectaculares desde que llegamos, lagunas repletas de flamencos con arena amarilla y reflejos rojos de las montañas, rocas enormes con formas de guardianes…… mejor ved las fotos que no tienen desperdicio.

Ya sabemos que el Madrid ganó al Valencia, estamos en el culo del mundo pero sintonizados.

Un beso a todooooooooooooooooooooooooooooos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau lunes, 14 de diciembre de 2009 5 comentarios

Llegamos a Valparaíso y teníamos reservado una habitación en un hostal cerca del centro. Cuando estábamos casi en la puerta pasamos al lado de un tío súper alto y muy delgaducho que se nos quedó mirando, y nos dio un poco de mala espina. Total, que llamamos al timbre del hostal y mientras esperábamos a que nos abrieran veo como el espagueti-yonqui se nos acerca y se nos queda al lado mirando y sin decir nada, y Jaime no lo había visto. Le empiezo a agarrar a Jaime del brazo y a decir entre dientes: “Jaimeeeeee, el yonquiiiiiiiiii”, hasta que por fin el elemento abre la boca y nos dice que es el dueño del hostal, uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuf.

El dueño era un australiano que parecía que acababa de abrir hace poco tiempo el hostal y estuvo súper atento con nosotros. Además el hostal era pequeñito y tenía un salón que podía haber sido perfectamente el de nuestra casa, con un sofá, un silloncito, la mesita baja con velas y la tele, todo muy acogedor. Estuvimos 3 días, y allí cocinamos nuestra primera cena desde que nos fuimos de España(pasta, como no).

Valparaíso es considerada la ciudad bohemia de Chile, y es típica por las casitas de colores que se encuentran amontonadas en la colina. Debido a lo empinado de la colina, no es posible acceder a las casas de la parte alta mediante los autobuses así que hay un montón de “ascensores” por toda la ciudad, que en realidad son funiculares que comunican la parte alta y la parte baja de la ciudad. Por cierto, allí coincidimos con unos participantes de la versión americana del Pekín Express y haciendo un poco la culebrilla conseguimos colarnos en el ascensor de bajada a la ciudad con los cámaras, guionistas y los participantes que creemos que eran de Texas o algo así porque llevaban sombreros de vaqueros. En cuanto se bajaron se echaron a correr y ahora ya pasado un tiempo nos recuerda a unos cuantos momentos parecidos que hemos tenido ya.

Durante los días que estuvimos allí también coincidimos con un festival que montaba escenarios a base de containers en los que se montaban conciertos, o galerías de arte. Creo que los reutilizaron del puerto porque en la ciudad se encuentra el puerto más emblemático del país, y se pueden ver desde la descarga de mercancía de barcos de todo el mundo hasta los buques de guerra de la nación. Por cierto, allí la ciudad está bañada por el Pacífico y mojamos los pinreles porque yo al menos nunca me había remojado en él, y el agua está más fría que en Galicia.


Bueno familia, eso es todo por hoy. Muchos besos a todoooooooooooooooos!!!!!!!!!!!

Publicado por Jaime y Pau 4 comentarios

Nos despedimos del país de los Dieguitos y las Mafaldas y nos adentramos en Santiago de Chile. Fuimos en autobús y nos llevó unas 6 horas, pero para ir de un país a otro hay que atravesar los Andes y acabamos teniendo bastante dolor de cabeza por la altura. Llegamos sanos y salvos y nos fuimos a explorar la ciudad que, siendo honestos, no nos generaba demasiadas expectativas y nos acabó gustando mucho.

La ciudad está rodeada por los Andes, con lo que ya el escenario es impresionante. Está muy bien cuidada, con una avenida principal en la que están la mayoría de las universidades, con mucha zona peatonal y calles amplias, y un metro que no tiene mucho que envidiar al de Madrid salvo que es un poco más pequeño. La ciudad tiene distintos barrios y cada uno es para un determinado nivel social, y los típicos barrios son el barrio Brasil, Londres y París, cada uno con su encanto dependiendo de si lo que se busca es zona de bares o algo un poco más residencial.


La típica plaza a visitar es la Plaza de Armas donde está el edificio de correos y un par de museos, que acabamos visitando uno sobre la historia de Santiago para “culturizarnos” un poco sobre la historia del lugar.


Otra visita obligada es la del mercado de la ciudad, que tiene muchos puestos vendiendo pescado y está rodeado por pequeños bares donde te encuentras gente bebiendo cervezas desde las 8 de la mañana hasta los propios comerciantes que comen por allí. No somos muy fans del pescado así que seguimos nuestra visita hacia lo que nosotros llamamos “Atochita”, que es una antigua estación de trenes preciosa sobre la que incluso Neruda dedicó alguna poesía. Está acristalada y la pena es que ya no es un punto de transporte de la ciudad y sirve como museo y galería de arte.

Hay varios puntos desde los que se puede tener una vista un poco más elevada de la ciudad, como son el cerro Santa Sofía y el San Cristóbal (aquí no hay montañas, hay cerros porque para montañas ya están los Andes). El Santa Sofía es más pequeñito, pero es precioso porque está todo rodeado de árboles y está en plena ciudad. El San Cristóbal está un poco más alejado y para subir hay que montarse en un funicular y ves toda la ciudad completamente, amurallada por los Andes.

Para despedirnos de la ciudad y como ya viene siendo una costumbre en nosotros, fuimos a visitar la bodega más importante del país que es la Concha y Toro. La bodega es enorme y tienen la última tecnología en cultivo, controlan la humedad y necesidad de agua de cada cepa por ordenador. Las barricas para fermentar los vinos se guardan en habitaciones con aire acondicionado que desprende gotitas de agua para que el ambiente sea frío y además húmedo. Una de las curiosidades de Concha y Toro es que producen un vino bastante conocido en otros países, que es el Casillero del Diablo. La historia cuenta que el dueño de la bodega se reservaba los mejores vinos para él en una habitación especial (no era tonto el señor), pero la gente que trabajaba para él y que vivía en los alrededores se dio cuenta y le empezaron a mangar botellas. Para no llamar a la policía y armar follón y sabiendo que la gente del campo era muy supersticiosa se inventó la historia de que en la habitación especial del vino vivía el diablo, y de ahí el nombre que se le da al vino. Al final nos llevaron a una habitación con la sumiller de la bodega para probar 4 vinos distintos que producía la firma y nos contó cómo olerlos, la comida con la que se debían servir…. Al principio es imposible reconocer ni un solo olor, pero al final nos hizo oler la primera copa y la cuarta y la verdad es que ahí nos sentimos absolutos entendidos del vino porque sí se notaba la diferencia.

Eso es todo por hoy familia.

Un beso muy fuerte a todos, chaooooooooooooooooooooo

Publicado por Jaime y Pau jueves, 10 de diciembre de 2009 3 comentarios